Manuales y guías

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    Muestreo de suelo, agua de riego, fertilizantes, fruto, hojas y raíces para la evaluación de cadmio (Cd) en el cultivo de palto (Persea americana L.)
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-08) Instituto Nacional de Innovación Agraria, INIA
    El cultivo de palto (Persea americana L.) se ha consolidado en la estructura agroexportadora peruana, siendo una fuente significativa de divisas y desarrollo en las regiones de La Libertad, Lima e Ica. Además, en los valles interandinos el cultivo ha tomado importancia, ya que está presente en la mayoría de regiones del país, en su gran mayoría a través de la pequeña agricultura familiar. No obstante, la sostenibilidad comercial de este producto podría enfrentar desafíos técnicos. Al igual que la calidad del agua es esencial para el riego, la ausencia de elementos contaminantes en el producto final es importante para cumplir con las normativas internacionales de distintos entes reguladores, como las establecidas por la Unión Europea (Comisión Europea, 2023), que establecen límites máximos de cadmio con niveles de exigencia crecientes. Para gestionar adecuadamente este posible riesgo, es necesario comprender las fuentes y dinámicas del cadmio en el agrosistema, las cuales actúan como componentes interconectados que determinan la calidad final del palto: • El suelo como reservorio: Es la matriz principal de almacenamiento. La presencia de cadmio puede tener un origen geogénico, derivado de la meteorización natural de la roca madre y la actividad volcánica, o un origen antropogénico, producto de actividades humanas como el uso histórico de algunos fertilizantes fosfatados con trazas de cadmio y otros metales pesados. • El recurso hídrico: El agua de riego actúa como un agente de transporte y dispersión. Si bien los ríos y pozos son fuentes vitales, pueden acarrear sedimentos o solutos contaminantes desde las partes altas de las cuencas, lo que podría, en ciertos casos, introducir el metal en los campos de cultivo y modificar el equilibrio químico del suelo. La fisiología del cultivo: El palto posee mecanismos específicos de absorción y transporte. El cadmio disuelto en la solución suelo podría ser absorbido bajo ciertas condiciones por el sistema radicular y, mediante procesos de traslocación, ser movilizado a través del xilema hasta acumularse en los órganos de reserva y crecimiento. El cadmio es un metal pesado no esencial para las plantas que se caracteriza por su alta movilidad en el sistema suelo-planta, especialmente en condiciones de pH ácido y/o baja materia orgánica. Aunque los mecanismos de movimiento y transporte del cadmio son complejos y aún requieren mayor investigación científica, químicamente este elemento presenta similitudes con nutrientes esenciales como el zinc (Zn) y el calcio (Ca), lo que podría facilitar su ingreso a las células vegetales utilizando los mismos canales de transporte iónico. Es importante considerar que la acumulación de cadmio varía entre especies vegetales. Una vez dentro del palto, el cadmio podría acumularse en los tejidos, como raíces y hojas, y en menor medida en los frutos. Estas concentraciones pueden alcanzar niveles que, si bien no siempre generan síntomas visibles de fitotoxicidad en el cultivo, en algunos casos podrían superar los umbrales de seguridad permitidos por los entes reguladores para el mercado agronómico
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    Muestreo de suelo, agua de riego, fertilizantes, turiones y raíces para la evaluación de cadmio (Cd) en el cultivo de espárrago (Asparagus officinalis L.)
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-08) Instituto Nacional de Innovación Agraria, INIA
    El cultivo de espárrago (Asparagus officinalis L.) se ha consolidado en la estructura agroexportadora peruana, siendo una fuente significativa de divisas y desarrollo en las regiones de La Libertad, Ica y Lambayeque (Agencia agraria de noticias, 2025). No obstante, la sostenibilidad comercial de este producto podría enfrentar desafíos técnicos. Al igual que la calidad del agua es esencial para el riego, la ausencia de elementos contaminantes en el producto final es importante para cumplir con las normativas internacionales de distintos entes reguladores, como las establecidas por la Unión Europea (Comisión Europea, 2023), que establecen límites máximos de cadmio con niveles de exigencia crecientes. Para gestionar adecuadamente este posible riesgo, es necesario comprender las fuentes y dinámicas del cadmio en el agrosistema, las cuales actúan como componentes interconectados que determinan la calidad final del turión: • El suelo como reservorio: Es la matriz principal de almacenamiento. La presencia de cadmio puede tener un origen geogénico, derivado de la meteorización natural de la roca madre y la actividad volcánica, o un origen antropogénico, producto de actividades humanas como el uso histórico de algunos fertilizantes fosfatados con trazas de metales pesados. • El recurso hídrico: El agua de riego actúa como un agente de transporte y dispersión. Los ríos y pozos son fuentes vitales, pueden acarrear sedimentos o solutos contaminantes desde las partes altas de las cuencas, lo que podría introducir el metal en los campos de cultivo y modificar el equilibrio químico del suelo. • La fisiología del cultivo: El espárrago posee mecanismos específicos de absorción y transporte. El cadmio disuelto en la solución suelo podría ser absorbido bajo ciertas condiciones por el sistema radicular y, mediante procesos de traslocación, ser movilizado a través del xilema hasta acumularse en los órganos de reserva y crecimiento. El cadmio es un metal pesado no esencial para las plantas que se caracteriza por su alta movilidad en el sistema suelo-planta, especialmente en condiciones de pH ácido o baja materia orgánica. Aunque los mecanismos de movimiento y transporte del cadmio aún requieren mayor estudio científico, químicamente este elemento presenta similitudes con nutrientes esenciales como el zinc (Zn) y el calcio (Ca), lo que podría facilitar su ingreso a las células vegetales utilizando los mismos canales de transporte iónico. Si bien, la preferencia de las plantas por el cadmio también varía entre especies. Una vez dentro del espárrago, el cadmio podría acumularse en los tejidos, como raíces y turiones alcanzando concentraciones que, aunque no siempre generan síntomas visibles de fitotoxicidad en el cultivo, en algunos casos podrían superar los umbrales de seguridad permitidos por los entes reguladores para el mercado agronómico.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Chincha
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-09-18) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Arroyo Isuiza, Rosa Karen; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Campos Ruiz, Joseph; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    En la región de Ica, ubicada en la costa centro-sur del Perú, el sector agropecuario constituye una de las principales actividades económicas, siendo la tercera con mayor aporte al valor agregado bruto departamental. La región destaca por su producción agrícola orientada tanto a la exportación, con cultivos como espárrago, uva y palta, como al mercado interno, donde sobresalen el maíz amarillo duro, el camote y la papa. Asimismo, Ica se caracteriza por presentar extensas áreas desérticas y un clima cálido y seco, condiciones que influyen de manera significativa en la disponibilidad de recursos hídricos, la fertilidad de los suelos y el manejo de los sistemas de producción agrícola (Banco Central de Reserva del Perú, 2022). En los ecosistemas áridos —como los presentes en la región Ica—, la degradación de los suelos constituye una de las principales limitantes para la producción agrícola, siendo la salinización uno de los procesos más frecuentes debido a las condiciones naturales del entorno (Sakadevan y Nguyen, 2010). Esta problemática puede intensificarse por prácticas inadecuadas de manejo del agua de riego y por el uso excesivo de fertilizantes sintéticos (Mukhopadhyay et al., 2021). Además, los suelos de estas zonas suelen presentar bajos contenidos de materia orgánica, limitada fertilidad natural y valores elevados de pH (Hag Husein et al., 2021). Por estas razones, resulta fundamental promover la adopción de herramientas y estrategias de agricultura de precisión que contribuyan a optimizar el uso de los recursos, mejorar la productividad de los cultivos y garantizar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas en el largo plazo. El monitoreo sistemático de la fertilidad del suelo constituye un componente esencial para la gestión sostenible de la producción agrícola. La integración de herramientas de agricultura de precisión, análisis de suelos, técnicas geoestadísticas y Sistemas de Información Geográfica (SIG) permite caracterizar y modelar la variabilidad espacial de los nutrientes mediante métodos como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de semivariogramas. La información generada a partir de estas herramientas facilita la delimitación de zonas de manejo específicas y el diseño de estrategias de fertilización diferenciada, optimizando la eficiencia en el uso de insumos, reduciendo costos de producción y contribuyendo a la conservación de la calidad y productividad del suelo en el largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este contexto, el presente manual tiene como objetivo estudiar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo de la EEA Chincha mediante la evaluación e interpretación de sus propiedades fisicoquímicas y la aplicación de herramientas de análisis espacial. Como resultado, se elaboran mapas temáticos de fertilidad que permiten identificar áreas con características homogéneas, proporcionando una base técnica para formular recomendaciones orientadas a un manejo más eficiente del suelo y de la fertilización.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Chumbibamba
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-09-18) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Gavino Lulo, Esthefany Irene; Gamarra Tambine, Bruno Alex; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Juarez Mendoza, Larry Vides; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    sostenibilidad de la agricultura y la seguridad alimentaria. En la región andina, este problema se ve agravado por prácticas de manejo inadecuadas, como el sobrepastoreo y otras actividades agrícolas que aceleran el deterioro de los recursos edáficos (de Valença et al., 2017). Históricamente, los agricultores andinos han empleado estrategias tradicionales de conservación y manejo del suelo, tales como el barbecho, la construcción de terrazas y la rotación de cultivos, las cuales han permitido mantener la productividad agrícola durante siglos (Rolando et al., 2017). No obstante, en las últimas décadas, la creciente demanda de alimentos, la reducción de las áreas aptas para el cultivo y la disminución de la fertilidad de los suelos han impulsado una intensificación de las actividades agrícolas. Como consecuencia, se han acortado los periodos de barbecho (Sarmiento y Bottner, 2002) y se ha incrementado la dependencia de fertilizantes inorgánicos con el fin de sostener o aumentar los rendimientos agrícolas (Pestalozzi, 2000). Estos cambios en el uso y manejo de la tierra, junto con los efectos del cambio climático, han contribuido significativamente en acelerar los procesos de degradación del suelo en los ecosistemas andinos (de Valença et al., 2017). En la región de Apurímac, la agricultura constituye una de las actividades económicas más importantes, destacando el cultivo de papa, maíz, chirimoya, palto, entre otros productos agrícolas. Sin embargo, de acuerdo con el Censo Agropecuario de 1972, la superficie de tierras destinadas a la actividad agrícola se ha reducido considerablemente, llegando a disminuir casi a la mitad. En contraste, se ha registrado un incremento de aproximadamente 7,20 % en las tierras no agrícolas. Esta situación estaría asociada a procesos de sobreexplotación de los recursos naturales, los cuales han provocado la degradación de la cobertura vegetal y del suelo (Gobierno Regional Apurímac, 2008). Frente a la creciente degradación de los suelos en la región de Apurímac, y con el propósito de evitar que prácticas como la sobrefertilización agraven esta problemática, resulta indispensable evaluar y monitorear la variabilidad de sus propiedades fisicoquímicas. Para ello, se dispone actualmente de herramientas tecnológicas como los sistemas de posicionamiento global (GPS), la teledetección y los sistemas de información geográfica (SIG), que permiten georreferenciar, recopilar y analizar información del suelo de manera rápida y eficiente. Estas tecnologías facilitan la elaboración de mapas detallados que reflejan la variabilidad espacial de las propiedades edáficas, contribuyendo a una gestión más precisa de las áreas agrícolas. Además, la aplicación de técnicas de interpolación espacial, como el kriging, en combinación con los SIG, permite identificar zonas críticas de degradación, mejorar la toma de decisiones sobre fertilización y orientar estrategias de recuperación y conservación de los suelos (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este contexto, el presente manual tiene el objetivo de integrar la interpretación de análisis de suelo con herramientas geoestadísticas para evaluar la variabilidad espacial de la fertilidad edáfica en la EEA Chumbibamba. Con este propósito, se elaboran mapas temáticos georreferenciados de las propiedades fisicoquímicas del suelo, los cuales facilitan la toma de decisiones para su manejo sostenible. Finalmente, se plantean recomendaciones específicas para cada zona, basadas en los resultados obtenidos mediante |el análisis geoestadístico.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Perla del VRAEM
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria, 2026-09-18) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Mercado Chinchay, Ruth Lizbeth; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Reginaldo Quispe, Ricky Rodny; Arroyo Isuiza, Rosa Karen; Campos Ruiz, Joseph; Vera Vilchez, Jesús Emilio; Carrasco Mori, Vivian Noemí; Mendez Rojas, Yanet; Solórzano Acosta , Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La región del Cusco, ubicada entre las regiones andina y amazónica, presenta una gran diversidad de características fisiográficas, climáticas y de suelos que favorecen el desarrollo de distintos ecosistemas y una amplia variedad de cultivos. La agricultura es una de las principales actividades económicas de la región y aporta el 25,4 % al Producto Bruto Interno (PBI) regional. En la zona de ceja de selva o selva alta, que comprende principalmente las provincias de La Convención, Paucartambo, Calca y Urubamba, se cultivan productos como yuca, café destinado a la exportación y diversos frutales, entre ellos cítricos y plátano, los cuales abastecen tanto a los mercados regionales como a los extrarregionales (GobiernoRegional del Cusco, 2005). Las zonas con aptitud agropecuaria de la región Cusco presentan diversas limitaciones edáficas, entre ellas la baja fertilidad natural ocasionada por procesos de erosión y por condiciones climáticas adversas, como las altas precipitaciones, las heladas y las sequías. Asimismo, el desarrollo de actividades productivas y extractivas que exceden la capacidad natural de uso de los suelos provoca la pérdida de cobertura vegetal, el incremento de la escorrentía y la erosión, lo que reduce la capacidad productiva de los suelos y ocasiona una disminución de la biodiversidad (Gobierno Regional del Cusco, 2005). Con el propósito de prevenir el incremento de la degradación de los suelos en la región de Cusco, resulta indispensable conocer la variabilidad de sus propiedades físicas y químicas mediante herramientas que faciliten su evaluación y seguimiento. Tecnologías como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), la teledetección y los Sistemas de Información Geográfica (SIG) permiten recopilar información edáfica de forma eficiente, generando mapas de alta resolución que representan la variabilidad espacial de las propiedades del suelo. Asimismo, la integración de métodos de interpolación, como el kriging, con los SIG ha mejorado el monitoreo y la gestión de áreas agrícolas, al permitir identificar zonas con mayor grado de degradación, delimitar áreas de manejo homogéneo, optimizar la aplicación de fertilizantes y apoyar la planificación de estrategias de restauración ecológica en sectores prioritarios (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). El presente manual tiene como finalidad analizar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Perla del VRAEM mediante la evaluación de sus propiedades fisicoquímicas y la aplicación de herramientas de análisis espacial. A partir de la elaboración de mapas temáticos de fertilidad, se busca identificar áreas con características homogéneas que sirvan de base para una gestión más eficiente de la fertilización y del recurso suelo. Además, se describe una metodología sustentada en la modelación de semivariogramas y la interpolación mediante kriging, la cual puede adaptarse a otros sistemas agrícolas para optimizar el uso de insumos agrícolas, incrementar la productividad y fomentar el manejo sostenible del suelo.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA San Bernardo
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-09-22) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Reginaldo Quispe, Ricky Rodny; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La degradación del suelo en las zonas tropicales constituye un desafío fundamental para la sostenibilidad agrícola y la conservación del equilibrio ambiental, debido a la alta susceptibilidad de estos suelos a procesos como la erosión, la lixiviación y la pérdida de nutrientes esenciales (Baumhauer, 2025). En la Estación Experimental Agraria San Bernardo (EEA San Bernardo), caracterizada por un clima cálido, precipitaciones abundantes y una amplitud térmica moderada, las condiciones ambientales incrementan la vulnerabilidad del suelo frente a dichos procesos degradativos. Las intensas lluvias favorecen el lavado de nutrientes y la alteración de la estructura edáfica, mientras que las temperaturas relativamente estables aceleran la descomposición de la materia orgánica, limitando su acumulación y reduciendo una de las principales fuentes de fertilidad del suelo. La interacción entre las condiciones climáticas y las prácticas agrícolas puede generar una marcada heterogeneidad en la calidad del suelo, originando áreas con diferente capacidad productiva dentro de una misma unidad de manejo. En este contexto, resulta fundamental realizar análisis detallados que permitan identificar dichas variaciones espaciales y ajustar las estrategias de fertilización de acuerdo con las características específicas de cada sector (Singh et al., 2025). Esta aproximación no solo favorece una gestión más eficiente de los recursos, sino que también contribuye a reducir los impactos ambientales asociados al uso inadecuado o excesivo de fertilizantes (Bhunia et al., 2018). En la EEA San Bernardo, las actividades agrícolas predominantes, combinadas con la presión antrópica y las condiciones climáticas propias de la región, ejercen una demanda creciente sobre los recursos edáficos, intensificando procesos como la compactación, la disminución de la materia orgánica y las alteraciones en las propiedades físicas y químicas del suelo. Para evaluar la distribución espacial de estas características, es posible emplear enfoques geoestadísticos que incorporan técnicas como el análisis de semivariogramas y la interpolación mediante kriging. Estas herramientas permiten caracterizar con alta precisión los patrones de variación de las propiedades fisicoquímicas del suelo y generar mapas temáticos que representan su comportamiento espacial. La información obtenida constituye una base fundamental para la toma de decisiones orientadas a optimizar el manejo del suelo y promover una agricultura más eficiente y sostenible (Yong-zhen, 2005). En este sentido, el presente manual tiene como propósito analizar la distribución espacial de la fertilidad del suelo en la EEA San Bernardo a partir de la evaluación de sus propiedades fisicoquímicas y la aplicación de herramientas de análisis espacial. La generación de mapas temáticos permitirá delimitar áreas con características homogéneas, proporcionando información relevante para optimizar el manejo del suelo y las prácticas de fertilización en la estación.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Andenes
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-07-30) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Condori Huaman, Veronica; Lloclla Chirinos, Ashly; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    En los Andes, las prácticas tradicionales de manejo del suelo como el barbecho, el uso de terrazas y la rotación de cultivos han sido fundamentales para sostener la producción agrícola durante siglos (Rolando et al., 2017). Las terrazas surgieron como una adaptación a las superficies inclinadas, permitiendo reducir la pendiente, controlar la erosión y disminuir la pérdida de agua, favoreciendo así el cultivo en zonas de ladera (Posthumus y Stroosnijder, 2010). Sin embargo, en la actualidad, la disminución de áreas cultivables, la reducción de la productividad de los suelos y la creciente presión por incrementar la producción de alimentos han impulsado la reducción de los periodos de barbecho (Sarmiento y Bottner, 2002), así como una mayor dependencia del uso de fertilizantes inorgánicos para aumentar los rendimientos (Pestalozzi, 2000). Estos cambios en el uso del suelo y la intensificación agrícola, sumados a los efectos del cambio climático, han contribuido a acelerar los procesos de degradación del suelo (De Valença et al., 2017). La agricultura tradicional basada en cultivos andinos suele complementarse con sistemas mixtos de producción, lo que exige estrategias de manejo capaces de responder a la elevada heterogeneidad de las condiciones edáficas y climáticas presentes en la región. En este contexto, el monitoreo de la fertilidad del suelo constituye un componente esencial para promover una gestión agrícola sostenible y evitar procesos de degradación asociados al uso inadecuado o excesivo de fertilizantes. Por ello, la incorporación de herramientas de agricultura de precisión, integrando técnicas de geoestadística, análisis de suelos y sistemas de información geográfica, permite evaluar la variabilidad espacial de la fertilidad mediante métodos como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de semivariogramas. Estas herramientas se han consolidado como enfoques fundamentales para caracterizar la variabilidad espacial de las propiedades fisicoquímicas del suelo en contextos complejos como el de la EEA Andenes (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). Los resultados derivados de estos análisis se expresan en mapas temáticos que representan la distribución y heterogeneidad de parámetros clave, facilitando una planificación de la fertilización más precisa, eficiente y adaptada a las particularidades de cada zona. En este contexto, el presente documento tiene como finalidad analizar la distribución espacial de las propiedades fisicoquímicas del suelo en la EEA Andenes mediante la integración de análisis de laboratorio, herramientas geoestadísticas y sistemas de información geográfica. A partir de esta evaluación, se busca generar información técnica que permita identificar patrones espaciales en la fertilidad del suelo y establecer criterios para un manejo más eficiente de fertilizantes y enmiendas, acorde con las características específicas de cada sector evaluado. De esta manera, el estudio contribuirá al desarrollo de estrategias de manejo sitio-específico orientadas a optimizar la productividad agrícola, mejorar la eficiencia en el uso de insumos agrícolas y promover la sostenibilidad de los sistemas productivos en las condiciones agroecológicas de la región Cusco.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Virú
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-07-31) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Mercado Chinchay, Ruth Lizbeth; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La región de La Libertad, ubicada en la costa norte del Perú, se ha consolidado como una de las principales zonas agroindustriales del país, destacando por la producción intensiva de cultivos de alto valor comercial, como arándano, palta y espárrago (Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, 2025). Asimismo, la franja costera de la región comprende aproximadamente la cuarta parte de su territorio y se caracteriza por presentar un relieve ligeramente ondulado, extensos valles, un clima semicálido y suelos predominantemente arenosos (Ministerio del Ambiente, 2009). En los ecosistemas áridos, la degradación edáfica suele originarse por procesos de salinización natural (Sakadevan y Nguyen, 2010), condición que frecuentemente se exacerba debido a una gestión ineficiente del recurso hídrico y al uso intensivo de fertilizantes sintéticos (Mukhopadhyay et al., 2021). Estos suelos se caracterizan por su limitado contenido de materia orgánica, baja fertilidad natural y valores de pH elevados (Hag Husein et al., 2021). Ante este escenario, resulta imperativo implementar prácticas de agricultura de precisión que permitan mitigar estas limitantes y optimizar la productividad sin comprometer la sostenibilidad a largo plazo ni acelerar los procesos de salinización secundaria. En ese contexto, el monitoreo sistemático de la fertilidad edáfica se establece como un pilar fundamental para la gestión sostenible de la producción agrícola, especialmente en agrosistemas áridos donde los recursos hídricos y edáficos son críticos. La integración de enfoques de agricultura de precisión en los programas de fertilización, mediante el uso de herramientas geoestadísticas, análisis de suelos y Sistemas de Información Geográfica (SIG), permite modelar con precisión la variabilidad espacial de los nutrientes a través de métodos como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de semivariogramas. Los resultados derivados de estas técnicas son determinantes para el diseño de estrategias de fertilización diferenciadas por zonas de manejo, optimizando la eficiencia en el uso de insumos y garantizando la preservación de la salud del suelo a largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). El presente documento tiene como objetivo proporcionar una guía metodológica para la caracterización de la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Virú, mediante la integración de herramientas de agricultura de precisión y análisis geoestadístico. A través de la aplicación de modelos de interpolación y la evaluación de la autocorrelación espacial, se busca delimitar zonas de manejo diferenciadas que sirvan de base para la prescripción de una fertilización eficiente, contribuyendo así a la mitigación de los procesos de degradación y al fortalecimiento de la sostenibilidad productiva en la EEA.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Amazonas
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-07-30) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Mattos Mendoza, Carlos; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Chavez Jalk, Antony; Alva Vasquez, Dangiela Steyscy; Montenegro Acuña, Luis Alberto; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luiz, Juancarlos Alejandro
    La degradación del suelo en regiones tropicales constituye una amenaza crítica para la sostenibilidad de la producción agrícola y la provisión de servicios ecosistémicos, debido a su estrecha relación con la pérdida de carbono orgánico, la erosión y la disminución de la productividad. En particular, el cambio de uso del suelo y la intensificación agrícola aceleran los procesos de degradación física y química, afectando el almacenamiento de carbono y la disponibilidad de nutrientes, especialmente en ecosistemas tropicales (Don et al., 2010). En la Amazonía peruana, la deforestación contribuye a la degradación del suelo, ya que las áreas intervenidas suelen destinarse al establecimiento de pastizales que, en muchos casos, se manejan de forma inadecuada, con prácticas como la sobrecarga animal y el sobrepastoreo. Aproximadamente el 70 % de los bosques deforestados han sido convertidos en pastizales para actividades ganaderas (Alegre et al., 2019). La región Amazonas, una de las principales zonas productoras de arroz, café, cacao y frijol, presenta condiciones edafoclimáticas que favorecen una alta heterogeneidad espacial de las propiedades del suelo. La interacción entre precipitaciones intensas, relieve complejo y variabilidad de materiales parentales genera una distribución irregular de nutrientes y del carbono orgánico, lo que condiciona la respuesta de los cultivos y la eficiencia en el manejo de la fertilidad (Ruiz et al., 2026). Cuando esta heterogeneidad no es adecuadamente caracterizada ni gestionada, puede dar lugar a la sobrefertilización en algunos sectores y a deficiencias nutricionales en otros, con implicancias económicas y ambientales, como pérdidas de nutrientes por lixiviación y una baja eficiencia en el uso de fertilizantes (Bhagwan et al., 2025). Con el fin de no agravar la problemática de degradación del suelo en la región Amazonas, es fundamental conocer la variabilidad de sus propiedades fisicoquímicas; para ello, es necesario emplear herramientas que permitan su adecuado diagnóstico y monitoreo. Las tecnologías como los sistemas de posicionamiento global (GPS), la teledetección y los sistemas de información geográfica (SIG) permiten recopilar datos edáficos de manera eficiente y, en muchos casos, en tiempo casi real, lo que facilita la elaboración de mapas de alta resolución sobre la variabilidad de las propiedades del suelo. Estas herramientas han transformado significativamente el monitoreo y la gestión de áreas agronómicas, al posibilitar la delimitación de zonas de manejo homogéneo. En este contexto, métodos de interpolación como el kriging, integrados con SIG, han demostrado ser eficaces para identificar “hotspots” de degradación, orientar la fertilización diferenciada y apoyar la implementación de estrategias de restauración ecológica en zonas críticas (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este contexto, el presente documento técnico tiene como objetivo evaluar la variación espacial de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Amazonas mediante el análisis e interpretación de sus propiedades fisicoquímicas y el uso de herramientas de análisis espacial. A partir de la generación de mapas temáticos de fertilidad, se busca identificar zonas con características similares que faciliten la toma de decisiones para un manejo más eficiente de la fertilización y del suelo. Asimismo, se presenta una metodología basada en la modelación de semivariogramas y la interpolación por kriging, la cual puede ser aplicada en otros sistemas agrícolas para contribuir al uso adecuado de los insumos, mejorar la productividad y promover la sostenibilidad del recurso suelo.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Los Cedros
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-07-30) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Solórzano Acosta, Richard Andi; Arroyo Isuiza, Rosa Karen; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Martínez Zapata, Boris Guillermo; Córdova Campos, José Stalyn; Vinces La Rosa, Anthony Joel; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La degradación del suelo constituye uno de los principales desafíos para la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria en el Perú, particularmente en el departamento de Tumbes. En esta región, la erosión hídrica y eólica, asociada a las lluvias, la escorrentía y la remoción del material superficial, ocasionan la pérdida de cobertura vegetal y la lixiviación de nutrientes disponibles para las plantas (Gómez-Velásquez, 2017). Asimismo, la variabilidad climática, caracterizada por periodos prolongados de precipitación y de sequía, contribuye a la degradación del suelo (DeLong et al., 2015). A ello se suman las actividades antrópicas, entre las que destacan la deforestación, las prácticas agrícolas inadecuadas, como la labranza excesiva, el uso de maquinaria pesada y la sobrefertilización, y la expansión urbana no planificada (Karlen y Rice, 2015). Los suelos planos y cercanos al mar de la región Tumbes presentan problemas de salinidad debido al alto nivel freático y a la intrusión marina, que se intensifican en épocas de sequía, afectando a los cultivos, ganados y manglares (Autoridad Nacional del Agua, 2013). Con el fin de no agravar esta problemática por el uso inadecuado de enmiendas y fertilizantes, especialmente por sobredosificación, es necesario conocer la variabilidad espacial de las propiedades químicas y físicas del suelo, con el uso de herramientas que permitan su diagnóstico y monitoreo. Los sistemas de posicionamiento satelital (GPS), sensores remotos y sistemas de información geográfica (SIG) permiten hacer una recolección eficiente y efectiva de datos edáficos en tiempo real, facilitando la construcción de mapas de alta resolución de la variabilidad de las propiedades del suelo. Estas tecnologías han revolucionado la manera en que se monitorean y gestionan áreas agronómicas, permitiendo la delimitación de zonas de manejo homogéneo. Asimismo, la interpolación kriging, junto con sistemas de información geográfica, han demostrado ser una estrategia eficaz para identificar “hotspots” de degradación, planificar la fertilización diferenciada y adoptar medidas de restauración ecológica en áreas críticas (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este contexto, el presente documento tiene como objetivo evaluar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Los Cedros (EEA Los Cedros), mediante el uso integrado de análisis fisicoquímicos y herramientas geoestadísticas. De manera específica, busca: (i) caracterizar las propiedades edáficas y su distribución espacial; (ii) modelar la estructura de dependencia espacial de los atributos del suelo mediante semivariogramas; (iii) generar mapas temáticos de fertilidad utilizando técnicas de interpolación espacial; y (iv) proponer recomendaciones técnicas para la fertilización diferenciada y el manejo sostenible del suelo. A partir de este enfoque, se establece un diagnóstico espacialmente explícito que contribuye a optimizar la toma de decisiones agronómicas, fortalecer la transferencia tecnológica y orientar estrategias de adaptación frente a escenarios de variabilidad climática, promoviendo así la sostenibilidad de los sistemas productivos en el contexto regional de Tumbes.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA San Roque
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-07-31) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Rivas Segovia, Johan Asley; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Solorzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    Una de las mayores amenazas para la sostenibilidad agrícola y la producción de alimentos en la región amazónica es la degradación del suelo. Esta problemática es particularmente crítica en suelos aluviales jóvenes, caracterizados por baja capacidad de intercambio catiónico, alta saturación de aluminio y severas deficiencias de fósforo disponible (Peña-Venegas y Vanegas, 2010; Villacis-Fajardo et al., 2023). La degradación se intensifica por prácticas como la roza, tumba y quema, las cuales reducen el contenido de materia orgánica y favorecen la lixiviación de cationes básicos, proceso agravado por las altas precipitaciones características de la región (Bruijnzeel, 2004). La región Loreto se caracteriza por una alta biodiversidad y una producción agrícola diversificada, que incluye cultivos como maíz amarillo duro, cacao, plátano, camu camu, pijuayo y palto. Sin embargo, también es uno de los departamentos más afectados por la degradación del suelo, con una superficie degradada acumulada del 14,68 % (Ministerio del Ambiente, 2015). Esta situación se debe principalmente a que sus suelos, mayormente Entisols e Inceptisols derivados de sedimentos fluviales del Amazonas, presentan características que limitan su capacidad productiva: pH ácido producto de la meteorización intensa, textura fina a franco arenosa, baja profundidad efectiva en laderas con pendiente pronunciada y alta susceptibilidad a la erosión hídrica. Estas condiciones generan gradientes espaciales pronunciados en fósforo disponible, potasio disponible y materia orgánica, limitando la retención de nutrientes y afectando el rendimiento de los cultivos estratégicos de la región (MINAGRI-INIA, 2018). Adicionalmente, la presencia de humedales pantanosos introduce variabilidad edáfica adicional mediante suelos hidromórficos saturados, lo que restringe las posibilidades de uso agroforestal (Derecho Ambiente y Recursos Naturales, 2021). Esta heterogeneidad espacial hace necesario un monitoreo sistemático de la fertilidad del suelo, orientado a planificar una fertilización sostenible y corregir los desbalances edáficos críticos que limitan la producción agrícola. En este contexto, el presente documento tiene como objetivo evaluar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria San Roque, mediante la integración de técnicas geoestadísticas y sistemas de información geográfica. De forma específica, se busca generar mapas temáticos de las principales propiedades edáficas, delimitar zonas de manejo diferencial y formular recomendaciones para el uso eficiente de insumos agrícolas, contribuyendo al fortalecimiento de una agricultura sostenible en el área de influencia de la estación.Una de las mayores amenazas para la sostenibilidad agrícola y la producción de alimentos en la región amazónica es la degradación del suelo. Esta problemática es particularmente crítica en suelos aluviales jóvenes, caracterizados por baja capacidad de intercambio catiónico, alta saturación de aluminio y severas deficiencias de fósforo disponible (Peña-Venegas y Vanegas, 2010; Villacis-Fajardo et al., 2023). La degradación se intensifica por prácticas como la roza, tumba y quema, las cuales reducen el contenido de materia orgánica y favorecen la lixiviación de cationes básicos, proceso agravado por las altas precipitaciones características de la región (Bruijnzeel, 2004). La región Loreto se caracteriza por una alta biodiversidad y una producción agrícola diversificada, que incluye cultivos como maíz amarillo duro, cacao, plátano, camu camu, pijuayo y palto. Sin embargo, también es uno de los departamentos más afectados por la degradación del suelo, con una superficie degradada acumulada del 14,68 % (Ministerio del Ambiente, 2015). Esta situación se debe principalmente a que sus suelos, mayormente Entisols e Inceptisols derivados de sedimentos fluviales del Amazonas, presentan características que limitan su capacidad productiva: pH ácido producto de la meteorización intensa, textura fina a franco arenosa, baja profundidad efectiva en laderas con pendiente pronunciada y alta susceptibilidad a la erosión hídrica. Estas condiciones generan gradientes espaciales pronunciados en fósforo disponible, potasio disponible y materia orgánica, limitando la retención de nutrientes y afectando el rendimiento de los cultivos estratégicos de la región (MINAGRI-INIA, 2018). Adicionalmente, la presencia de humedales pantanosos introduce variabilidad edáfica adicional mediante suelos hidromórficos saturados, lo que restringe las posibilidades de uso agroforestal (Derecho Ambiente y Recursos Naturales, 2021). Esta heterogeneidad espacial hace necesario un monitoreo sistemático de la fertilidad del suelo, orientado a planificar una fertilización sostenible y corregir los desbalances edáficos críticos que limitan la producción agrícola. En este contexto, el presente documento tiene como objetivo evaluar la variabilidad espacial dela fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria San Roque, mediante la integración de técnicas geoestadísticas y sistemas de información geográfica. De forma específica, se busca generar mapas temáticos de las principales propiedades edáficas, delimitar zonas de manejo diferencial y formular recomendaciones para el uso eficiente de insumos agrícolas, contribuyendo al fortalecimiento de una agricultura sostenible en el área de influencia de la estación.
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    Guía de conservación de semillas de tarwi en el Banco de Germoplasma del INIA
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-06) Peña Elme, Eunice Dorcas; Ortega Quispe, Kevin Abner; Amaro Camarena, Nery Amelia; Patricio Rosales, Solanch Rosy; Enríquez Pinedo, Lucia Carolina; Mayco Toykin, Miguel Angel; Girón Aguilar, Rita Carolina
    El tarwi (Lupinus mutabilis Sweet) es una leguminosa endémica de la región andina de América del Sur (Gulisano et al., 2023). En los últimos años, se ha posicionado como un superalimento debido a su alto contenido de proteínas y ácidos grasos y es un alimento que contiene cantidades significativas de Fe, Zn y B en sus semillas (Vera-Vega et al., 2022). Numerosos estudios han investigado el perfil nutricional y las aplicaciones potenciales de sus semillas en un amplio rango de productos de uso final, desde proteínas, aceites y aditivos alimenticios hasta cosméticos, medicinas y biopesticidas (Gulisano et al., 2023). Su potencial agroindustrial, sumado a su valor nutricional, determinan que el cultivo del tarwi sea de interés, tanto en el ámbito nacional, como en el internacional. La producción nacional de tarwi en 2020 fue de 15 809 t, con una superficie cosechada de 11 307 ha y un rendimiento promedio de 1398 kg/ha; concentrándose el 85 % de la producción en los departamentos de La Libertad, Cusco, Apurímac, Puno y Huánuco (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2021). Los bancos de germoplasma salvaguardan colecciones de recursos genéticos con el propósito general de conservar y, a largo plazo, hacer accesible el germoplasma para mejoradores, investigadores y otros usuarios (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2014). Con esa orientación, el Banco de Germoplasma del INIA cuenta con una colección de tarwi cuya finalidad es conservar la diversidad genética de dicha especie y su puesta en valor a través de las investigaciones orientadas a la identificación de accesiones promisorias por características relacionadas con la precocidad, la productividad, la tolerancia a plagas y enfermedades, el contenido de nutrientes minerales, proteínas, grasas y alcaloides; y la adaptación al cambio climático en nuestro país. La conservación de semillas es un componente importante de la gestión de esta colección y sus aspectos técnicos más relevantes son presentados en este documento.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Arequipa
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-05-31) Poma Chamana, Russell Hilario; Vilca Gamarra, Cesar Francisco; Quello Huamani, Antony Arturo; Puma Huacani, Katherine; Suyco Panibra, Percy Alberto; Calla Cornejo, Nancy Vanessa; Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La degradación del suelo constituye una de las principales amenazas para la sostenibilidad agrícola a nivel global, especialmente en regiones áridas y semiáridas donde la disponibilidad hídrica es limitada y las oportunidades de recuperación natural del suelo son reducidas. Factores como el uso inadecuado del recurso suelo, el sobrepastoreo, prácticas agrícolas poco sostenibles y los efectos intensificados del cambio climático contribuyen a acelerar este proceso (de Valença, 2017; Coaguila et al., 2025; Correa et al., 2016). La región de Arequipa presenta un potencial de superficie agropecuaria aprovechable del 32,2 % de las cuales solo son usadas el 5,75 % (Gobierno Regional de Arequipa [GRA], 2021). En las principales zonas productoras se producen generalmente cultivos forrajeros (alfalfa y maíz forrajero), arroz, cebolla y papa (Gerencia Regional de Agricultura de Arequipa, 2025). Esta región enfrenta como principales desafíos una accidentada geografía en sus valles interandinos y escasez de agua en sus desiertos costeros (GRA, 2021). Estas limitaciones naturales se ven agravadas por la baja adopción de prácticas de manejo basado en diagnóstico. En 2022, únicamente el 2,4 % de los productores agropecuarios realizó análisis de suelos y recibió asistencia técnica para implementar los resultados (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI], 2023), lo que evidencia una gestión incipiente de la fertilidad en el ámbito productivo. La ausencia de mapas de fertilidad que integren los datos de análisis de suelos limita el diagnóstico integral de la variabilidad edáfica y dificulta la planificación eficiente de estrategias de fertilización. Frente a esta brecha, la aplicación de enfoques de agricultura de precisión, que integren análisis de suelos, geoestadística y sistemas de información geográfica (SIG), se presenta como una alternativa metodológica robusta para evaluar la variación espacial de la fertilidad del suelo. Herramientas como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de variogramas permiten modelar la heterogeneidad espacial de las propiedades fisicoquímicas del suelo y generar mapas temáticos que orienten decisiones de manejo sitio-específico, mejorando la eficiencia en el uso de fertilizantes y enmiendas, y contribuyendo a la conservación de la calidad del suelo en el largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este marco, el objetivo del presente documento es analizar la fertilidad y la variabilidad espacial de los suelos en la EEA Arequipa, con la finalidad de generar información técnica que contribuya la planificación agrícola y el fortalecimiento de los sistemas productivos regionales. En específico, se busca evaluar el estado actual de la fertilidad del suelo, determinar sus principales limitaciones, desarrollar mapas de variación espacial de las propiedades edáficas y proponer estrategias de manejo que permitan optimizar el uso de fertilizantes, aumentar la productividad y promover la sostenibilidad de los sistemas productivos de la estación.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Illpa
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-05-31) Cuellar Condori, Nestor Edwin; Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Carrazco Ordoñez, Edgar Raúl; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Ccosi Mamani, Elvis David; Choquehuanca Murillo, Katherin Heidy; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    El Altiplano constituye una amplia meseta altoandina situada entre 3800 y 4200 m s. n. m., que se extiende desde la vertiente oriental de la Cordillera Occidental hasta las estribaciones de la Cordillera Oriental, incluyendo la cuenca del Lago Titicaca. Presenta un relieve predominantemente plano a ligeramente ondulado, con extensas pampas parcialmente disectadas por valles y modeladas por procesos fluviales. En los sectores próximos al lago se observan terrazas lacustres que evidencian antiguos niveles más elevados, mientras que el drenaje superficial converge principalmente hacia el Lago Titicaca (Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales [ONERN] y Corporación de Desarrollo y Promoción Social y Económica del Departamento de Puno [CORPUNO], 1965b). Desde el punto de vista edafológico, los suelos se desarrollan sobre materiales parentales de diversa génesis, identificándose cinco grupos principales según su origen: lacustres, aluviales recientes, aluviales subrecientes, coluvio-aluviales y residuales. Esta clasificación refleja la influencia combinada de procesos sedimentarios y geomorfológicos asociados a la dinámica del antiguo sistema lacustre altiplánico, que ha condicionado tanto las propiedades físicas y químicas del suelo como su aptitud para el uso agrícola y ganadero (ONERN y CORPUNO, 1965a). En las últimas décadas, la región altoandina ha experimentado transformaciones sustanciales en el uso y cobertura del suelo, ocasionando una progresiva fragmentación del paisaje. La expansión de la agricultura convencional constituye uno de los principales impulsores de este proceso, con consecuencias asociadas a la degradación del suelo y la pérdida de hábitats naturales (Condori-Castillo, 2012). En el distrito de Cabana, provincia de San Román, departamento de Puno, se ha registrado una reducción aproximada del 17 % de asociaciones vegetales naturales, mientras que el área agrícola se incrementó en 38,6 %, ocupando superficies previamente cubiertas por vegetación natural. Asimismo, se reportó una disminución significativa de humedales (83 %) y un incremento de áreas urbanas y zonas degradadas (Loza, 2021). Estos cambios representan riesgos ambientales relevantes, considerando la alta vulnerabilidad ecológica de los ecosistemas altoandinos frente al cambio climático y la mayor frecuencia de eventos extremos. Además, los suelos ubicados a gran altitud están expuestos a condiciones climáticas extremas, como alta variabilidad térmica, frecuentes heladas y regímenes irregulares de precipitación, factores que influyen significativamente en las propiedades fisicoquímicas del suelo (Charan et al., 2013). Estas condiciones generan una marcada heterogeneidad en los suelos andinos. Por ejemplo, nutrientes como el nitrógeno y el azufre suelen encontrarse en formas limitadas para la productividad agrícola debido a las bajas tasas de mineralización de la materia orgánica. Asimismo, en la mayoría de los suelos andinos se observa una disponibilidad restringida de fósforo, mientras que las deficiencias de potasio son relativamente poco frecuentes (Benzing, 2001). El anexo o Centro Experimental Illpa de la EEA Illpa, ubicado en la zona circunlacustre del lago Titicaca, se desarrolla sobre depósitos aluviales y lacustres de edad cuaternaria, característicos del altiplano peruano. Estos materiales han dado lugar a un paisaje predominantemente plano, con pendientes suaves, que favorece el desarrollo de actividades agropecuarias. Actualmente, el uso del suelo se orienta principalmente a cultivos temporales y perennes, así como a pastizales naturales de manejo extensivo y cultivos andinos tradicionales (Sardon et al., 2024). Los suelos del anexo Illpa presentan variabilidad en el contenido de bases cambiables, con valores de pH que oscilan entre ligeramente ácidos y neutros, reflejando procesos de lixiviación iónica asociados al régimen hídrico estacional característico del altiplano. Asimismo, se evidencia una incipiente acumulación de sales en horizontes subsuperficiales, lo que sugiere limitada movilidad vertical de solutos y posibles fluctuaciones del nivel freático durante periodos húmedos. El contenido de materia orgánica se clasifica entre bajo y medio. En cuanto a la condición física, los terrenos con praderas naturales presentan altos valores de resistencia a la penetración (PSI > 300), lo que constituye una limitación para el desarrollo radicular y la infiltración del agua. En contraste, los terrenos cultivables muestran valores medios a bajos (PSI < 300), más favorables para el crecimiento de los cultivos y la aireación del suelo (Moya, 2024). Analizar estas variaciones resulta importante para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). En este contexto, el presente documento técnico tiene como objetivo caracterizar y cartografiar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Illpa, con el fin de identificar zonas homogéneas de manejo y orientar intervenciones específicas que contribuyan a reducir pérdidas por lixiviación y salinización, optimizar el uso de fertilizantes y fortalecer la resiliencia del sistema productivo bajo condiciones altoandinas.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Tacna
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-05-31) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Mercado Chinchay, Ruth Lizbeth; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Layme Quispe, Susy Paola; Palma Quispe, Justino; Cahui Azorza, Francisco Antonio; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis , Juancarlos Alejandro
    La región Tacna constituye un territorio estratégico para la producción de cultivos de alto valor, como el olivo, el orégano y la alfalfa (Sistema Integrado de Estadística Agraria [SIEA], 2025). Sin embargo, presenta condiciones edafoclimáticas predominantemente áridas que restringen el desarrollo de sistemas agrícolas sostenibles. En este contexto, la conservación y el manejo adecuado del suelo adquieren un rol determinante para sostener la productividad, especialmente frente al desafío global de incrementar la producción de alimentos sin comprometer los recursos naturales ni el equilibrio ambiental (Mrabet, 2023). El clima árido de Tacna se caracteriza por un régimen de precipitaciones extremadamente escaso e irregular, así como por una limitada disponibilidad de recursos hídricos superficiales, lo que compromete la viabilidad del riego agrícola. La acumulación progresiva de sales, intensificada por el uso de aguas de riego de menor calidad durante periodos de sequía, provoca un deterioro significativo de las propiedades fisicoquímicas del suelo. Esta degradación repercute directamente en la disponibilidad de nutrientes y el desarrollo del sistema radicular, reduciendo considerablemente el crecimiento y rendimiento de los cultivos (Demo et al., 2025). Así mismo, las condiciones de salinidad y estrés hídrico afectan la estructura del suelo, su fertilidad y capacidad de retención de agua, lo que limita aún más la productividad agrícola (Shokri et al., 2024). Además, la salinidad y sodicidad constituyen problemas edáficos de marcada variabilidad espacial en los suelos agrícolas, por lo que requieren un monitoreo preciso basado en el modelamiento predictivo de sus componentes (Wang et al., 2025). En este contexto, la carencia de herramientas técnicas para la adecuada interpretación de la fertilidad de los suelos en condiciones áridas representa una limitante crítica para la toma de decisiones en el manejo de la fertilización. El monitoreo de la fertilidad del suelo es un componente clave para la gestión sostenible de la agricultura, particularmente en entornos áridos donde los recursos edáficos e hídricos son escasos. En este sentido, la incorporación de enfoques de agricultura de precisión en los programas de fertilización, basados en la integración de la geoestadística, el análisis de suelos y los sistemas de información geográfica (SIG), permite evaluar la variabilidad espacial de la fertilidad mediante técnicas como el análisis de variogramas, la interpolación por kriging y el índice de Moran. La información derivada de estos métodos facilita la delimitación de zonas de manejo específico, optimiza el uso de insumos agrícolas y contribuye a la conservación de la calidad del suelo en el largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). En este sentido, el presente documento técnico tiene como objetivo integrar la interpretación de análisis de suelos con herramientas de análisis espacial para evaluar la fertilidad en la Estación Experimental Agraria Tacna. Se describe de manera sistemática el procedimiento metodológico empleado, el cual es replicable y adaptable a otros contextos productivos, y orientado a la generación de mapas temáticos de propiedades edáficas. Estos productos constituyen insumos clave para la toma de decisiones en el manejo agronómico del suelo y contribuyen al fortalecimiento de una agricultura sostenible a nivel regional.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA El Chira
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Arroyo Isuiza, Rosa Karen; Hermoza Ayme, Nilton Alexander; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Castro Angulo, Raúl Ericson; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La zonificación y el mapeo de suelos son técnicas usadas en la agricultura de precisión que permiten identificar variaciones espaciales en las propiedades del suelo, como la salinidad, el contenido de nutrientes y el pH. Esta categorización de los suelos permite adecuar el manejo agronómico específico a cada zona según sus propiedades y deficiencias (Ge et al., 2011). Por ejemplo, se puede realizar la aplicación localizada de enmiendas orgánicas y correcciones químicas, optimizando la fertilización y la estructura del suelo para aumentar la eficiencia y productividad agrícola (Bhamini et al., 2025). De esta forma, es posible reducir aplicaciones de fertilizante innecesarias, mitigar los riesgos de degradación y reducir costos de producción. Así como establecer redes de monitoreo que evalúen la efectividad de las prácticas agronómicas y anticipen cambios en la calidad del suelo, brindando una base técnica para decisiones de manejo a mediano y largo plazo (Mamabolo et al., 2025). En particular, el departamento de Piura constituye una zona idónea para la aplicación del mapeo de suelos. Esta región se posiciona como una de las principales áreas agrícolas del país, destacando por su significativa contribución a la producción y exportación de cultivos estratégicos. En Piura se desarrollan sistemas de agricultura intensiva orientados a la agroexportación, como los cultivos de uva y arándano, así como sistemas agrícolas de menor escala vinculados también a la exportación, entre los que destacan el banano y el mango. Asimismo, se cultivan productos de alta relevancia para el abastecimiento local, como el arroz, cultivo para el cual Piura presenta la mayor superficie agrícola a nivel nacional (Sistema Integrado de Estadística Agraria, 2025); sin embargo, esta región enfrenta una serie de desafíos relacionados a desbalances iónicos como la alta sodicidad del suelo y el pH alcalino. Los suelos sódicos afectan negativamente la fertilidad, al generar procesos de compactación y baja aireación y conductividad hidráulica, con la consecuente disminución en el rendimiento de los cultivos y la erosión de los suelos (Stavi et al., 2021). Por ende, el monitoreo de la fertilidad del suelo es una actividad indispensable para la planificación y gestión sostenible de la producción de cultivos y la corrección oportuna de las deficiencias o excedentes en los parámetros edáficos. En este escenario, la Estación Experimental Agraria El Chira, constituye un entorno estratégico para la aplicación de técnicas geoestadísticas de agricultura de precisión y su posterior validación. En este sentido, el presente documento tiene como objetivo evaluar la variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA El Chira, con la finalidad de generar información técnica que contribuya a la planificación agrícola y al fortalecimiento de los sistemas productivos de la región. Para ello, se plantea diagnosticar el estado actual de la fertilidad del suelo e identificar sus principales limitantes, elaborar mapas de variabilidad espacial de las propiedades edáficas que permitan reconocer diferencias en la calidad de este recurso, y recomendar estrategias de manejo orientadas a optimizar el uso de insumos agrícolas, incrementar la productividad y promover la sostenibilidad de los sistemas productivos de la EEA.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA San Ramón
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Vicente Flores, Evelyn Ines; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Díaz Chuquizuta, Henry; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    El suelo constituye la base fundamental de la producción agrícola, proporciona el soporte físico y los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos (Labrador, 2008). Su adecuada gestión permite sostener la productividad, conservar los recursos naturales y garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones (Burbano-Orjuela, 2016). Sin embargo, la fertilidad del suelo representa un factor limitante en muchas regiones del país, dado que condiciona la disponibilidad de nutrientes y la capacidad de respuesta de los cultivos a las prácticas de manejo. En la Amazonía, uno de los principales problemas está asociado al uso de esquemas de fertilización generalizados, sin considerar la variabilidad espacial de los suelos. Este tipo de manejo conduce a la aplicación ineficiente de fertilizantes, incrementa las pérdidas de nutrientes por lixiviación y escorrentía, y acelera procesos de degradación del suelo, como la acidificación, disminución de la materia orgánica y reducción de la capacidad productiva a mediano plazo. La Estación Experimental Agraria (EEA) San Ramón se localiza en la región Selva Baja u Omagua, departamento de Loreto, a una altitud aproximada de 141 m s. n. m., y presenta un régimen climático caracterizado por precipitaciones anuales de hasta 2095 mm y temperaturas medias que oscilan entre 24 y 32 °C (Cruz-Luis et al., 2025). Desde el punto de vista edafológico, en la estación se distinguen dos tipos principales de suelos: al oeste, Cambisol dístrico y Acrisol háplico, y al noreste, Fluvisol éutrico y Gleysol éutrico, formados a partir de materiales aluviales recientes y antiguos (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). Las condiciones climáticas y edáficas de la zona imponen importantes limitaciones productivas, entre las que destacan la acidez del suelo, la lixiviación de nutrientes y la variabilidad en la disponibilidad de fósforo y bases de cambio. Estas condiciones reducen la eficiencia en el uso de fertilizantes y, en consecuencia, limitan el rendimiento de los cultivos. A ello se suma que el uso agropecuario predominante, con énfasis en frijol caupí, arroz, especies forestales y producción bovina, enfrenta desafíos asociados al manejo inadecuado de la fertilización y a la presión ejercida sobre suelos con distinta aptitud productiva. Frente a este escenario, es fundamental disponer de información detallada y actualizada sobre la fertilidad del suelo y su variación espacial en la EEA San Ramón. El análisis de esta variabilidad constituye una herramienta clave para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar la eficiencia en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). Asimismo, esta información permite orientar la investigación y la asistencia técnica hacia la implementación de prácticas de manejo más sostenibles en la Amazonía baja. El presente documento tiene como objetivo brindar lineamientos técnicos y herramientas prácticas para la evaluación de la fertilidad del suelo y su variación espacial en la Estación Experimental Agraria San Ramón, para apoyar a profesionales del sector agrario e investigadores en la toma de decisiones para el manejo eficiente del suelo. Asimismo, busca contribuir a la planificación agrícola y al fortalecimiento de sistemas productivos sostenibles, mediante el diagnóstico de las principales limitantes edáficas, la identificación de áreas con diferente aptitud productiva y la formulación de recomendaciones de manejo orientadas a optimizar el uso de insumos agrícolas, mejorar la productividad y conservar el recurso suelo en la estación.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Donoso
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Quiñones Trejo, Robert Adrian; Samaniego Vivanco, Tomas Daniel; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    Diversos estudios han demostrado que la cartografía y la zonificación de suelos son herramientas clave para la gestión agrícola de precisión, ya que permiten orientar intervenciones más eficientes y sostenibles (Reza et al., 2017). Estas técnicas facilitan la identificación de gradientes espaciales y de focos de limitaciones edáficas, como salinidad, sodicidad, deficiencias nutricionales y restricciones asociadas al pH y la alcalinidad, y permiten traducir esta información en estrategias específicas de manejo del suelo. En concreto, esta información permite priorizar la aplicación de enmiendas orgánicas en zonas críticas, realizar correcciones químicas localizadas, implementar esquemas de fertilización de dosis variable y diseñar prácticas de manejo de la humedad adaptadas a las condiciones específicas de cada sector (Heuvelink et al., 2022; Quispe et al., 2024). De esta forma, es posible reducir aplicaciones de fertilizante innecesarias, mitigar los riesgos de degradación y mejorar la productividad agrícola. Asimismo, la zonificación facilita el establecimiento de redes de monitoreo que evalúen la efectividad de las prácticas agronómicas y anticipen cambios en la calidad del suelo, brindando una base técnica para la toma de decisiones de manejo a mediano y largo plazo. La cartografía y las técnicas modernas de mapeo del suelo son aplicables a un sinnúmero de contextos agrícolas. En particular, la Estación Experimental Agraria Donoso presenta condiciones edáficas y climáticas complejas que condicionan la productividad de los cultivos. Los suelos predominantes en la estación son Fluvisoles y Regosoles éutricos, formados a partir de materiales fluviales recientes (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996), en un contexto de clima árido, baja precipitación y temperaturas moderadas a cálidas (Cruz-Luis et al., 2025). Estas características predisponen a los cultivos a limitantes recurrentes de fertilidad. Por ejemplo, la escasa materia orgánica reduce la capacidad de retención de humedad y nutrientes; el pH alcalino y la presencia de carbonatos restringen la disponibilidad de fósforo y micronutrientes; la textura predominantemente arenosa incrementa las pérdidas por lixiviación; y la presencia de focos de salinidad y sodicidad comprometen la estabilidad física y química del suelo. En conjunto, estos factores sumados a esquemas de fertilización generalizados disminuyen la eficiencia de los insumos agrícolas y elevan el riesgo de degradación de los suelos. El presente documento tiene como objetivo proporcionar lineamientos técnicos para la evaluación y el manejo de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Donoso, a partir del análisis de su variación espacial. Para ello, se establece como propósito diagnosticar el estado actual de la fertilidad del suelo e identificar sus principales limitantes, elaborar mapas de variabilidad espacial de las propiedades edáficas, y orientar la toma de decisiones para el manejo diferenciado del suelo, mediante recomendaciones prácticas que permitan optimizar el uso de insumos agrícolas, mejorar la eficiencia productiva y promover la sostenibilidad de los sistemas agrícolas de la estación.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Moquegua
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Aguilar Chuquitarqui, Eyner Marconi; Layme Quispe, Susy Paola; Copa Vizcarra, Sergio Waldyr; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    El suelo constituye la base fundamental de la producción agrícola, dado que proporciona el soporte físico y los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos (Labrador, 2008). Su adecuada gestión permite sostener la productividad, conservar los recursos naturales y la seguridad alimentaria de las poblaciones (Burbano-Orjuela, 2016). Sin embargo, la fertilidad del suelo representa un factor limitante en muchas regiones del país, ya que condiciona la disponibilidad de nutrientes y la capacidad de respuesta de los cultivos a las prácticas de manejo. En Moquegua, uno de los principales problemas está asociado al uso de esquemas de fertilización generalizados y sin considerar la variabilidad espacial de los suelos. Este tipo de manejo conduce a la aplicación ineficiente de fertilizantes, incrementa las pérdidas de nutrientes por lixiviación y escorrentía, y acelera procesos de degradación del suelo, como la acidificación, disminución de la materia orgánica y reducción de la capacidad productiva a mediano plazo. La Estación Experimental Agraria (EEA) Moquegua se ubica en la región Yunga, a 1260 m s. n. m., con una precipitación media anual de apenas 20 mm y temperaturas que oscilan entre 12 y 25 °C (Cruz-Luis et al., 2023). Desde el punto de vista edafológico, en la estación se distinguen dos tipos principales de suelos: Fluvisoles y Regosoles éutricos, desarrollados a partir de sedimentos fluviales recientes, lo que les confiere una morfología estratificada de horizontes (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). En esta zona, se generan limitaciones productivas debido a las condiciones climáticas y edáficas, entre ellas el bajo contenido de materia orgánica, pH ligeramente alcalino con presencia de carbonatos, alta variabilidad espacial de macronutrientes y, en determinados sectores, acumulación de sales que compromete la estabilidad física y química del suelo. A ello, se suma que el uso agrícola predominante, con énfasis en maíz, palto, alfalfa, entre otros, enfrenta desafíos relacionados con el manejo inadecuado de fertilización y la presión sobre suelos de distinta calidad productiva. Frente a este escenario, es fundamental contar con información detallada y actualizada sobre la fertilidad y la variación espacial de los suelos de la EEA Moquegua. El análisis de dicha variabilidad constituye una herramienta clave para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar la eficiencia en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). Esto ayuda a orientar la investigación y asistencia técnica hacia prácticas de manejo más sostenibles en la región Moquegua. En este contexto, el presente documento tiene como objetivo evaluar la fertilidad y la variación espacial de los suelos en la EEA Moquegua, generando información técnica que contribuya a la planificación agrícola y al fortalecimiento de los sistemas productivos de la región. Los objetivos incluyen diagnosticar el estado actual de la fertilidad del suelo, identificar sus principales limitantes, elaborar mapas de variabilidad espacial de propiedades edáficas y recomendar estrategias de manejo orientadas a optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas, incrementar la productividad y reforzar la sostenibilidad de los sistemas productivos de la estación.
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    Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA El Porvenir
    (Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Reginaldo Quispe, Ricky Rodny; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Díaz Chuquizuta, Henry; Vallejos Torres, Geomar; Ascencio Sanchez, Moises Leonardo; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
    La degradación del suelo en la región tropical es una de las mayores amenazas para la sostenibilidad de las actividades agrícolas y la producción de alimentos. Este fenómeno se ve intensificado por actividades como el sobrepastoreo y otras prácticas agrícolas inadecuadas (de Valença, 2017), y la aceleración del cambio climático (Coaguila et al., 2025; Correa et al., 2016). En la región amazónica se observa una pérdida acelerada de cobertura vegetal, asociada a la tala ilegal, la agricultura migratoria y diversos factores socioeconómicos (Puertas et al., 2008, citando a Iturregui, 2007; Palm et al., 2005). Estudios recientes indican que los departamentos más afectados por esta pérdida son San Martín (19.42 %), seguido de Loreto (14.68 %) y Amazonas (12.30 %), pese a su elevada biodiversidad (Rojas-Briceño et al., 2019, citando a Ministerio del Ambiente, 2009, 2015; Llactayo, 2016). La reducción de la cobertura vegetal ha desencadenado procesos de degradación edáfica, evidenciados por el deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Puertas et al., 2008). En este contexto, el monitoreo de la fertilidad se vuelve indispensable para la planificación y gestión sostenible de la producción agrícola, así como para la corrección oportuna de deficiencias o excesos en los parámetros edáficos. En este contexto, la falta de herramientas técnicas que permitan una interpretación espacial precisa de las propiedades fisicoquímicas del suelo limita la toma de decisiones en el manejo de la fertilización de los cultivos. Frente a esta problemática, se dispone de herramientas modernas como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de variogramas. Estas técnicas permiten diseñar estrategias de fertilización diferenciadas por zonas, lo que contribuye a mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes y a conservar la salud del suelo a largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). El presente documento tiene como objetivo integrar la interpretación y el análisis geoestadístico de las propiedades fisicoquímicas del suelo en la EEA El Porvenir, así como presentar mapas de variabilidad espacial que orienten la aplicación de enmiendas y fertilizantes para corregir desequilibrios nutricionales, y promover la mejora de la fertilidad química del suelo.

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