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Examinando Libros y manuales por Materia "Accessions"
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Ítem Catálogo de mango del Banco de Germoplasma del INIA(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-10) Vilchez Estrada, Karol Noemí; Carhuaricra Alvarez, Thalia Cazandra; Cardoso Agurto, Ronald Eduardo; Córodova Campos, José Stalin; Machuca Guevara, Juana InésEl mango es una de las frutas tropicales más importantes del mundo (Ibarra-Garza et al., 2015). Se le conoce por su fuerte aroma, la intensa coloración de su cáscara, su delicioso sabor y su alto valor nutritivo, que se debe, principalmente, a su contenido de vitamina C, β-caroteno y minerales, aunque también es una importante fuente de energía, factores necesarios para el crecimiento, carbohidratos, fibra alimentaria y antioxidantes (Tharanathan et al., 2006). Se ha resaltado también que, además del sabor y el valor nutricional, el mango brinda una experiencia sensorial saludable y deliciosa al comerlo, lo que determina la importancia económica del mango en muchos países (Rajan, 2021). Según datos registrados en el año 2023, la producción mundial de mangos, guayabas y mangostanes fue superior a 61 millones de toneladas, cosechadas en más de 6 millones de hectáreas, ocupando India el primer lugar como país productor, seguido, con mucha diferencia, por Indonesia, China, México, Brasil, Malawi y otros países con producciones notablemente menores (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2025). Con respecto al comercio internacional, según datos de 2023, los principales países exportadores de mango, mangostán y guayaba son México, Tailandia, Brasil, Perú e India; y los principales importadores son Estados Unidos de América, la Unión Europea y China; estimándose que el mango representa cerca del 85 % de esas exportaciones, que el mangostán representa cerca del 15 % y que la guayaba representa una fracción muy pequeña (FAO, 2024). En Perú, según datos registrados en 2022, la producción nacional de mango llegó a 503 918 t y la superficie cosechada fue de 33 131 ha, ocupando Piura el primer lugar como productor, seguido por Lambayeque, Ancash y otros 18 departamentos con producciones bastante menores (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2024). Otro reporte oficial indica que en noviembre de 2024 la producción nacional de mango llegó a 63 144 t, destacando Piura como principal productor, y también menciona como productores a Tumbes, Cusco, Madre de Dios, Ayacucho, Huánuco, Ucayali y San Martín (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI], 2024). Teniendo en cuenta el hecho de que la dispersión desde el subcontinente indio, considerado el centro de origen primario del mango, hacia otros continentes, creó centros de variabilidad secundarios (Rajan et al., 2021), se puede inferir que la introducción del mango a diferentes condiciones agroecológicas puede inducir el surgimiento de nueva diversidad y que la introducción del mango en Perú puede haber sido el inicio de un proceso semejante. La diversidad del mango encontrada en Perú también merece atención y con esa orientación se estableció una colección de germoplasma de mango en la Estación Experimental Agraria El Chira del INIA, en la que viene realizándose la conservación y la caracterización morfológica y agronómica de sus accesiones. Este catálogo resume los resultados obtenidos de ese trabajo con el objetivo de brindar información sobre las características más relevantes de las accesiones de la colección y con la finalidad de contribuir a la investigación orientada al desarrollo de nuevos cultivares con características que permitan optimizar los beneficios sensoriales, nutritivos y económicos que pueden obtenerse del mangoÍtem Catálogo de quinua del Banco de Germoplasma del INIA(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-30) Vargas Estofanero, Richard Delvi; Enriquez Pinedo, Lucía Carolina; Flores Miranda, Hernan; Ordoñez Neyra, Dora; Pachero Arenas, Erika SamamthaLa quinua es un cultivo que posee gran diversidad genética, lo que se refleja en la variabilidad de colores presentes en la planta, la inflorescencia, las semillas, los estados de desarrollo y su contenido nutricional. Esta diversidad y flexibilidad genética le confiere una notable capacidad de adaptación a distintos ecosistemas, permitiéndole resistir condiciones ambientales extremas (Delgado et al., 2024; Rojas et al., 2015). La mayor diversidad genética de la quinua se encuentra en la región de los Andes, específicamente en las áreas cercanas al lago Titicaca, que se extiende entre Perú y Bolivia. Esta zona es considerada el centro de origen y diversificación de la quinua, donde se ha identificado la mayor cantidad de variedades genéticas y ecotipos adaptados a diferentes condiciones climáticas y altitudinales. En cuanto a su domesticación, las evidencias arqueológicas más antiguas sugieren que este proceso comenzó hace aproximadamente 7000 años en la región de Ayacucho, Perú (Bruno y Whitehead, 2003; Fuentes y Bhargava, 2011; Romero-Benavides et al., 2023). A lo largo de los siglos, la quinua ha sido mucho más que un alimento básico; ha sido un símbolo de resistencia, adaptabilidad y conexión con la tierra. Desde las alturas heladas de los Andes hasta las regiones semiáridas de América Latina y más allá, la quinua ha florecido en diversos ecosistemas, desafiando las adversidades climáticas y nutriendo a generaciones enteras con su abundancia de proteínas, vitaminas y minerales (Bazile et al., 2016). Los principales países productores de quinua son Perú, Bolivia, Ecuador y Bután; este último ubicado al sur de Asia, en la cordillera del Himalaya. Durante los últimos años el cultivo se ha expandido a nivel mundial. En 2022, Perú alcanzó una producción de 114 000 toneladas, mientras que Bolivia produjo 44,7 mil toneladas y Ecuador produjo 0,8 mil toneladas. Actualmente también se cultiva en países como Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, los Países Bajos, Italia y Francia (Laurente y Mamani, 2020). La producción de quinua en el Perú se realiza en 17 de los 24 departamentos, logrando alcanzar una producción de 114 000 toneladas en el año 2022 y 70,3 mil toneladas durante el año 2023. El principal productor de quinua es el departamento de Puno, con 41,1 % seguido por los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Cusco, Arequipa, Junín y Huancavelica. Asimismo, en los últimos años, el promedio de las áreas destinadas a la producción se han reducido de 34 776 ha a 27 679 ha en la campaña agrícola 2022-2023 (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2024). La quinua es una planta anual y rústica, con una notable variabilidad morfológica, especialmente en el color y la altura de la planta, que puede oscilar entre 0,60-3,00 m, dependiendo de la variedad (Apaza et al., 2013). La conservación de sus accesiones es fundamental, ya que presentan una alta diversidad genética, reflejada en su coloración, adaptabilidad a distintas condiciones climáticas, tipos de suelo y disponibilidad de agua. Algunas de estas accesiones han demostrado tolerancia al estrés hídrico, lo que convierte a la quinua en un cultivo estratégico para contribuir a la seguridad alimentaria. En ese sentido, el Banco de Germoplasma del INIA desempeña un papel clave en la preservación de esta valiosa diversidad. En la Estación Experimental Agraria Illpa, situada en Puno, se conserva y estudia la diversidad genética de la Colección de Germoplasma de Quinua. Este documento presenta los resultados de la caracterización agromorfológica de accesiones de quinua, con el fin de aportar información relevante para programas de fitomejoramiento y el desarrollo de nuevos cultivares que maximicen los beneficios que puedan obtenerse de esta valiosa especie. El catálogo es la evidencia de la riqueza genética y cultural que se resguarda con pasión y dedicación.Ítem Catálogo de TARWI del Banco de Germoplasma del INIA(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-03) Peña Elme, Eunice Dorcas; Ortega Quispe, Kevin Abner; Girón Aguilar, Rita Carolina; Cerrón Mercado, Francis GladysEl tarwi es una leguminosa andina con un alto valor nutricional, que destaca por su elevado contenido de proteínas y aceites (Guilengue et al., 2019). Su importancia radica en sus múltiples usos, que abarcan desde la alimentación humana y animal, hasta la mejora de suelos gracias a su capacidad para fijar nitrógeno (Parra-Gallardo et al., 2024). Debido a estas características, el tarwi se presenta como una alternativa estratégica para el fortalecimiento de la seguridad alimentaria (Tapia, 2015). En su centro de origen, en las zonas altoandinas, el tarwi ha sido una fuente primordial de proteínas para la nutrición humana durante más de 2000 años (Caligari et al., 2000), desde la época preincaica, especialmente en países como Perú, Bolivia y Ecuador (Rosell et al., 2009). A pesar de su larga historia de domesticación, su estudio y mejoramiento genético siguen siendo limitados (Bebeli et al., 2020). No obstante, en los últimos años, su potencial ha despertado un creciente interés en la investigación agronómica y el desarrollo de variedades mejoradas (Rodríguez-Ortega et al., 2023). En Perú, durante el año 2022, la producción alcanzó las 16 904 toneladas, con una superficie cosechada de 11 457 hectáreas y un rendimiento promedio de 1479 kg/ha. El 85 % de esta producción se concentró en los departamentos de La Libertad, Cusco, Apurímac, Puno y Huánuco (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2022). Asimismo, en el año 2024 se registró un incremento significativo, alcanzando las 21 639 toneladas (MIDAGRI, 2024). La gran diversidad genética del tarwi refleja su capacidad de resiliencia frente a diversas condiciones ambientales, lo que ha facilitado su crecimiento en suelos pobres y ha permitido mantener su cultivo en áreas donde otras especies no prosperan (Gulisano et al., 2019). Esta diversidad ofrece un valioso recurso para los programas de mejoramiento genético, potenciando su uso comercial y facilitando su integración en nuevos sistemas de producción (Gulisano et al., 2022). Por ello, caracterizar la diversidad del tarwi es clave para su conservación y mejoramiento, ya que permite identificar accesiones con características agronómicas superiores, mayor tolerancia a factores bióticos y abióticos, y una mejor calidad nutricional. En este contexto, la Estación Experimental Agraria Santa Ana del INIA conserva una valiosa colección nacional de germoplasma de tarwi, con el propósito de proteger y mantener la diversidad genética de esta leguminosa andina, fundamental para la agricultura y la nutrición en nuestro país. Esta colección no solo resguarda el patrimonio genético del tarwi, además constituye un recurso estratégico para la investigación científica y la innovación tecnológica. El presente catálogo es el resultado del trabajo de caracterización agromorfológica de las accesiones que integran dicha colección y tiene como objetivo dar a conocer las características más destacadas de cada una de ellas, brindando información clave para estudios orientados al fitomejoramiento y a otras áreas del conocimiento.
