Examinando por Autor "Choquehuanca Murillo, Katherin Heidy"
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Ítem Spatial variation of acidic sodic soils in high-andean environments and theoretical estimation of gypsum requirement(John Wiley, 2026-06-03) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Hermoza Ayme, Nilton Alexander; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Ccosi Mamani, Elvis David; Miranda Quispe, Dalmecio; Choquechambi Apaza, Luz Aleida; Choquehuanca Murillo, Katherin Heidy; Carrasco Ordoñez, Edgar Raddy; Cuellar Condori, Néstor EdwinHigh-Andean forage systems are characterized by extensive management of cultivated forages, primarily through rotation of forage oats (Avena sativa) and alfalfa (Medicago sativa), under marginal edaphoclimatic conditions. Within this context, soil sodicity severely constrains the productivity of these systems in the districts of Ayaviri and Macarí, Melgar Province, Peru. However, spatially explicit information on gypsum requirements (GR) for sodic-soil reclamation remains unavailable. To address this gap, this study aimed to: (i) develop a weighted Soil Quality Index (SQIw) for sodic soils, (ii) delineate sodicity-affected areas across districts, soil classes and environmental conditions and (iii) generate high-resolution maps of gypsum requirements using regression kriging (RK). A total of 1273 soil samples were analysed in high-altitude areas of Ayaviri and Macarí. Key sodicity-related variables included exchangeable sodium percentage (ESP), clay flocculating charge and Modified Soil-Adjusted Vegetation Index (MSAVI) selected through Pearson correlation and principal component analysis to construct the SQIw, while regression kriging was used to generate spatially explicit gypsum requirement maps. Results showed wide variability in pH and ESP, reflecting heterogeneous sodicity conditions across the study area, with Macarí presenting higher soil quality (SQIw = 0.61) than Ayaviri (SQIw = 0.44). Sandy loam soils and acid saline–sodic soils exhibited the greatest vulnerability. Regression kriging achieved high predictive accuracy for GR estimation (R² = 0.97 in Ayaviri; R² = 0.85 in Macarí), enabling precise delineation of priority intervention zones. The resulting GR maps provide a robust basis for site-specific gypsum application, improving amendment efficiency, reducing unnecessary costs and supporting sustainable sodicity management in vulnerable High-Andean agroecosystems.Ítem Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Illpa(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-05-31) Cuellar Condori, Nestor Edwin; Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejía Maita, Sharon Yahaira; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Carrazco Ordoñez, Edgar Raúl; Ore Valeriano, Ruddy Adely; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Ccosi Mamani, Elvis David; Choquehuanca Murillo, Katherin Heidy; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos AlejandroEl Altiplano constituye una amplia meseta altoandina situada entre 3800 y 4200 m s. n. m., que se extiende desde la vertiente oriental de la Cordillera Occidental hasta las estribaciones de la Cordillera Oriental, incluyendo la cuenca del Lago Titicaca. Presenta un relieve predominantemente plano a ligeramente ondulado, con extensas pampas parcialmente disectadas por valles y modeladas por procesos fluviales. En los sectores próximos al lago se observan terrazas lacustres que evidencian antiguos niveles más elevados, mientras que el drenaje superficial converge principalmente hacia el Lago Titicaca (Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales [ONERN] y Corporación de Desarrollo y Promoción Social y Económica del Departamento de Puno [CORPUNO], 1965b). Desde el punto de vista edafológico, los suelos se desarrollan sobre materiales parentales de diversa génesis, identificándose cinco grupos principales según su origen: lacustres, aluviales recientes, aluviales subrecientes, coluvio-aluviales y residuales. Esta clasificación refleja la influencia combinada de procesos sedimentarios y geomorfológicos asociados a la dinámica del antiguo sistema lacustre altiplánico, que ha condicionado tanto las propiedades físicas y químicas del suelo como su aptitud para el uso agrícola y ganadero (ONERN y CORPUNO, 1965a). En las últimas décadas, la región altoandina ha experimentado transformaciones sustanciales en el uso y cobertura del suelo, ocasionando una progresiva fragmentación del paisaje. La expansión de la agricultura convencional constituye uno de los principales impulsores de este proceso, con consecuencias asociadas a la degradación del suelo y la pérdida de hábitats naturales (Condori-Castillo, 2012). En el distrito de Cabana, provincia de San Román, departamento de Puno, se ha registrado una reducción aproximada del 17 % de asociaciones vegetales naturales, mientras que el área agrícola se incrementó en 38,6 %, ocupando superficies previamente cubiertas por vegetación natural. Asimismo, se reportó una disminución significativa de humedales (83 %) y un incremento de áreas urbanas y zonas degradadas (Loza, 2021). Estos cambios representan riesgos ambientales relevantes, considerando la alta vulnerabilidad ecológica de los ecosistemas altoandinos frente al cambio climático y la mayor frecuencia de eventos extremos. Además, los suelos ubicados a gran altitud están expuestos a condiciones climáticas extremas, como alta variabilidad térmica, frecuentes heladas y regímenes irregulares de precipitación, factores que influyen significativamente en las propiedades fisicoquímicas del suelo (Charan et al., 2013). Estas condiciones generan una marcada heterogeneidad en los suelos andinos. Por ejemplo, nutrientes como el nitrógeno y el azufre suelen encontrarse en formas limitadas para la productividad agrícola debido a las bajas tasas de mineralización de la materia orgánica. Asimismo, en la mayoría de los suelos andinos se observa una disponibilidad restringida de fósforo, mientras que las deficiencias de potasio son relativamente poco frecuentes (Benzing, 2001). El anexo o Centro Experimental Illpa de la EEA Illpa, ubicado en la zona circunlacustre del lago Titicaca, se desarrolla sobre depósitos aluviales y lacustres de edad cuaternaria, característicos del altiplano peruano. Estos materiales han dado lugar a un paisaje predominantemente plano, con pendientes suaves, que favorece el desarrollo de actividades agropecuarias. Actualmente, el uso del suelo se orienta principalmente a cultivos temporales y perennes, así como a pastizales naturales de manejo extensivo y cultivos andinos tradicionales (Sardon et al., 2024). Los suelos del anexo Illpa presentan variabilidad en el contenido de bases cambiables, con valores de pH que oscilan entre ligeramente ácidos y neutros, reflejando procesos de lixiviación iónica asociados al régimen hídrico estacional característico del altiplano. Asimismo, se evidencia una incipiente acumulación de sales en horizontes subsuperficiales, lo que sugiere limitada movilidad vertical de solutos y posibles fluctuaciones del nivel freático durante periodos húmedos. El contenido de materia orgánica se clasifica entre bajo y medio. En cuanto a la condición física, los terrenos con praderas naturales presentan altos valores de resistencia a la penetración (PSI > 300), lo que constituye una limitación para el desarrollo radicular y la infiltración del agua. En contraste, los terrenos cultivables muestran valores medios a bajos (PSI < 300), más favorables para el crecimiento de los cultivos y la aireación del suelo (Moya, 2024). Analizar estas variaciones resulta importante para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). En este contexto, el presente documento técnico tiene como objetivo caracterizar y cartografiar la variabilidad espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Illpa, con el fin de identificar zonas homogéneas de manejo y orientar intervenciones específicas que contribuyan a reducir pérdidas por lixiviación y salinización, optimizar el uso de fertilizantes y fortalecer la resiliencia del sistema productivo bajo condiciones altoandinas.
