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Catálogo de banano de la EEA Los Cedros del Banco de Germoplasma del INIA
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-10) Mogollón Farias, César Augusto; Córdova Campos, Jose Stalin; Suarez Peña, Erick Antonio; Garcia Garcia, Segundo Melecio; Ruiz Polo, Archi Alejandro
El banano se posiciona entre las frutas más cultivadas en las zonas tropicales y subtropicales a nivel mundial. Gracias a sus múltiples beneficios para la salud y su alto contenido de nutrientes, es considerado como un alimento básico para la seguridad alimentaria (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2024). El fruto está enriquecido con minerales (potasio, magnesio, calcio, hierro, cobre), vitaminas (C, niacina, tiamina, ácido fólico) y fibra dietaria, tanto en la pulpa como en la cáscara, junto con compuestos bioactivos como fenoles, carotenoides y flavonoides (Choudhury et al., 2023). Estos componentes le confieren un importante potencial antioxidante y se asocian con efectos beneficiosos para la salud, lo que respalda el consumo regular de banano como parte de una dieta saludable (Choudhury et al., 2023; Kritsi et al., 2023). Actualmente, el banano se cultiva en 145 países, siendo los principales productores India, China, Nigeria, Brasil, Filipinas y Ecuador (Food and Agriculture Organization of the United Nations [FAO], 2025). En el Perú, según datos oficiales, la producción nacional de banano en el año 2024 fue de 2 322 741,32 t, ocupando el primer lugar de producción el departamento de San Martín (437 457,40 t), seguido por Piura (321 242,00 t), Ucayali (301 219,05 t), Loreto (285 514,00 t) y Huánuco (232 127,00 t) (MIDAGRI, 2024). A pesar del crecimiento sostenido del cultivo a nivel global, el fortalecimiento de su base genética resulta fundamental para enfrentar los desafíos agronómicos, como la aparición de nuevas enfermedades, los efectos del cambio climático y las crecientes exigencias del mercado. La diversidad genética constituye un recurso estratégico para mejorar la productividad, la adaptabilidad y la resistencia de los cultivares (Heslop-Harrison y Schwarzacher, 2007; Perrier et al., 2011). En este contexto, los programas de conservación y caracterización de germoplasma desempeñan un rol clave en el desarrollo sostenible del sector bananero. El cultivo de banano representa una de las principales actividades agrícolas de relevancia económica en el Perú, especialmente en áreas rurales donde contribuye significativamente a la seguridad alimentaria y a la reducción de la pobreza (Rojas-Llanque et al., 2022). Con el objetivo de preservar y estudiar la diversidad genética de estas especies, el INIA estableció la colección de germoplasma de banano, en la Estación Experimental Agraria (EEA) Los Cedros, ubicada en el departamento de Tumbes. Esta colección constituye una fuente importante de material biológico para la evaluación de características agronómicas, adaptabilidad y aspectos culturales de variedades comerciales y silvestres de banano. Su existencia garantiza la sostenibilidad del cultivo frente a condiciones adversas, facilita la introducción de cultivares mejorados y protege el sistema de producción nacional, asegurando una amplia diversidad genética para las generaciones presentes y futuras (Van den Houwe et al., 2020). Actualmente, la colección resguarda 33 accesiones de banano, entre especies comestibles y silvestres. Dentro de esta colección, 17 accesiones fueron donadas por el Centro de Tránsito Internacional (ITC), gestionada por Bioversity International. Estas accesiones representan una fuente valiosa de material genético con resistencia potencial a la enfermedad del marchitamiento por Fusarium, cuyo agente causal es el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense raza 4 tropical (FOC R4T), reportado en el Perú en 2021 en zonas bananeras de Piura (Acuña et al., 2022). Por otro lado, 16 accesiones fueron colectadas en el departamento de Tumbes, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad local. Esta colección gestionada por el INIA, no solo preserva el acervo genético de musáceas, sino que también constituye un recurso estratégico para la investigación, el mejoramiento genético y la adaptación del cultivo frente a amenazas fitosanitarias. En este contexto, se viene realizando la caracterización agromorfológica de las accesiones conservadas, con el objetivo de documentar sus características más relevantes, promover su aprovechamiento en investigaciones científicas de fitomejoramiento y desarrollo agrícola que contribuyan al desarrollo sostenible del país.
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Catálogo de mango del Banco de Germoplasma del INIA
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-10) Vilchez Estrada, Karol Noemí; Carhuaricra Alvarez, Thalia Cazandra; Cardoso Agurto, Ronald Eduardo; Córodova Campos, José Stalin; Machuca Guevara, Juana Inés
El mango es una de las frutas tropicales más importantes del mundo (Ibarra-Garza et al., 2015). Se le conoce por su fuerte aroma, la intensa coloración de su cáscara, su delicioso sabor y su alto valor nutritivo, que se debe, principalmente, a su contenido de vitamina C, β-caroteno y minerales, aunque también es una importante fuente de energía, factores necesarios para el crecimiento, carbohidratos, fibra alimentaria y antioxidantes (Tharanathan et al., 2006). Se ha resaltado también que, además del sabor y el valor nutricional, el mango brinda una experiencia sensorial saludable y deliciosa al comerlo, lo que determina la importancia económica del mango en muchos países (Rajan, 2021). Según datos registrados en el año 2023, la producción mundial de mangos, guayabas y mangostanes fue superior a 61 millones de toneladas, cosechadas en más de 6 millones de hectáreas, ocupando India el primer lugar como país productor, seguido, con mucha diferencia, por Indonesia, China, México, Brasil, Malawi y otros países con producciones notablemente menores (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2025). Con respecto al comercio internacional, según datos de 2023, los principales países exportadores de mango, mangostán y guayaba son México, Tailandia, Brasil, Perú e India; y los principales importadores son Estados Unidos de América, la Unión Europea y China; estimándose que el mango representa cerca del 85 % de esas exportaciones, que el mangostán representa cerca del 15 % y que la guayaba representa una fracción muy pequeña (FAO, 2024). En Perú, según datos registrados en 2022, la producción nacional de mango llegó a 503 918 t y la superficie cosechada fue de 33 131 ha, ocupando Piura el primer lugar como productor, seguido por Lambayeque, Ancash y otros 18 departamentos con producciones bastante menores (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego [MIDAGRI], 2024). Otro reporte oficial indica que en noviembre de 2024 la producción nacional de mango llegó a 63 144 t, destacando Piura como principal productor, y también menciona como productores a Tumbes, Cusco, Madre de Dios, Ayacucho, Huánuco, Ucayali y San Martín (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI], 2024). Teniendo en cuenta el hecho de que la dispersión desde el subcontinente indio, considerado el centro de origen primario del mango, hacia otros continentes, creó centros de variabilidad secundarios (Rajan et al., 2021), se puede inferir que la introducción del mango a diferentes condiciones agroecológicas puede inducir el surgimiento de nueva diversidad y que la introducción del mango en Perú puede haber sido el inicio de un proceso semejante. La diversidad del mango encontrada en Perú también merece atención y con esa orientación se estableció una colección de germoplasma de mango en la Estación Experimental Agraria El Chira del INIA, en la que viene realizándose la conservación y la caracterización morfológica y agronómica de sus accesiones. Este catálogo resume los resultados obtenidos de ese trabajo con el objetivo de brindar información sobre las características más relevantes de las accesiones de la colección y con la finalidad de contribuir a la investigación orientada al desarrollo de nuevos cultivares con características que permitan optimizar los beneficios sensoriales, nutritivos y económicos que pueden obtenerse del mango
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Catálogo de algarrobo del Banco de Germoplasma del INIA
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-05) Chumbimune Vivanco, Sheyla Yanet; Rojas Llamo, Deysi Natalic; Chapoñan Vásquez, Miguel; Mendez Farroñan, Sandra Jhoana; Lindo Seminario, David Enrique
El algarrobo es una especie fundamental para el desarrollo del ecosistema del bosque seco y la economía local. Se le considera una especie multipropósito por sus múltiples beneficios ambientales y económicos, que se relacionan con el uso de su madera para leña y carbón, utilizados como combustible en hogares rurales. Sin embargo, la principal utilidad del algarrobo se encuentra en sus frutos, ya que las vainas de algarroba son utilizadas tanto para la alimentación animal, como para el consumo humano. A partir de ellas se derivan diversos productos, como la harina de algarroba y la algarrobina (Cuentas-Romero, 2015). El algarrobo se considera como el principal componente de los bosques secos de la costa norte peruana que alcanzan un área de 3 664 209 ha (Kometter y Reynel, 2022), en donde forman bosques casi monoespecíficos —dominados por una especie— denominados algarrobales (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre [SERFOR], 2021). Esta especie crece en altitudes que van desde el nivel del mar hasta los 1500 m. Se encuentra en más de diez departamentos del Perú, extendiéndose desde Tacna hasta Tumbes, aunque su presencia es más notable desde Áncash hasta Tumbes (Dostert et al., 2012). El algarrobo es relevante para la conservación del ecosistema y el desarrollo de la economía, dado que contribuyen con el sustento de aproximadamente 400 000 pobladores que se benefician del aprovechamiento de este recurso forestal (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre [SERFOR]) y Universidad San Ignacio de Loyola [USIL], 2024). Sus poblaciones, sin embargo, vienen disminuyendo progresivamente principalmente por los efectos antrópicos de la deforestación a causa de la tala indiscriminada, cambios de uso del suelo para ampliación de frontera tanto agrícola como urbana, el cambio climático y últimamente a la presencia de plagas, principalmente del insecto Enallodiplosis discordis, que afecta significativamente la subsistencia de este recurso forestal (SERFOR, 2021), a tal punto que algunas de sus especies se encuentran en la lista de especies amenazadas de flora silvestre (D. S. N.° 043-2006-AG, 2006); es por ello que sus diversas especies se constituyen en un bastión genético importante que requiere acciones inmediatas de conservación y valorización relacionadas a su preservación (Instituto Nacional de Innovación Agraria [INIA], 2020). La Dirección de Recursos Genéticos y Biotecnología (DRGB), a través de la Subdirección de Recursos Genéticos del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), ejecutó el Proyecto de Inversión “Mejoramiento de los Servicios de Investigación en la Caracterización de los Recursos Genéticos de la Agrobiodiversidad en 17 Departamentos del Perú – ProAgrobio”, enfocado en la catalogación, caracterización, sistematización y puesta en valor de las colecciones en las 21 Estaciones Experimentales Agrarias del Banco Nacional de Germoplasma. En la Estación Experimental Agraria (EEA) Vista Florida, se llevó a cabo la caracterización de la variabilidad genética de 29 accesiones de algarrobo. Este documento considera 26 accesiones de la Colección de Algarrobo del Banco de Germoplasma del INIA. El objetivo es identificar accesiones prometedoras de alta calidad en términos fisiológicos, físicos, genéticos y sanitarios. Estas accesiones serán recomendadas a los agricultores para su siembra, lo que generará un impacto directo en la recuperación de áreas degradadas en la costa norte y contribuirá a la mitigación del cambio climático.
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Catálogo de café del Banco de Germoplasma del INIA
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2025-12-05) Carrera Rojo, Ronald Pio; Maraví Loyola, Jazmín Yurema; Abad Romaní, Yudi Gertrudis; Cornejo Herrera, José Manuel; Ramírez Peralta, José Antonio; Oscco Medina, Itnan; Flores Torres, Itala
El café es una bebida de las más conocidas del mundo y es un producto agrícola muy valioso de exportación, siendo el de mejor calidad el café Arábica, que representa aproximadamente el 70 % de la producción mundial del café (Anthony et al., 2001). Los primeros documentos en el siglo X, atribuían propiedades medicinales al cafeto, descrito por primera vez por Al Razi, un médico árabe de la época, quien mencionó sobre sus granos y sus propiedades estimulantes como “excelentes para combatir la melancolía” (Fisac-Pedrajas, 2014). El café posee una mezcla de más de 800 compuestos complejos y volátiles con cualidades antiinflamatorias, antioxidantes y antibióticas. Los ácidos clorogénicos y la cafeína son los componentes más conocidos. Asimismo, contiene vitamina B3, potasio y magnesio (Cano-Marquina et al., 2013). El Perú se ubica en el noveno puesto como exportador de café a nivel mundial, alcanzando una producción de 4 millones de sacos de 60 kg, que equivale al 2 % de la producción del mundo (United States Department of Agriculture [USDA], 2025). Según la Junta Nacional del Café (JNC, 2023), se estima que la producción de café comprende aproximadamente 425 000 hectáreas cultivadas e involucra a 230 000 familias peruanas. El Banco de Germoplasma del INIA incluye una colección de 169 accesiones de café obtenidas de las principales zonas cafetaleras del país y conservadas en la Estación Experimental Agraria Pichanaki (Chanchamayo, Junín). Este catálogo presenta 150 accesiones de dicha colección, con sus características más relevantes, con el objetivo de dar a conocer los avances en la caracterización agromorfológica y contribuir a la identificación de accesiones promisorias potencialmente útiles para programas de mejoramiento genético. Segunda edición
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA San Ramón
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Vicente Flores, Evelyn Ines; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Díaz Chuquizuta, Henry; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
El suelo constituye la base fundamental de la producción agrícola, proporciona el soporte físico y los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos (Labrador, 2008). Su adecuada gestión permite sostener la productividad, conservar los recursos naturales y garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones (Burbano-Orjuela, 2016). Sin embargo, la fertilidad del suelo representa un factor limitante en muchas regiones del país, dado que condiciona la disponibilidad de nutrientes y la capacidad de respuesta de los cultivos a las prácticas de manejo. En la Amazonía, uno de los principales problemas está asociado al uso de esquemas de fertilización generalizados, sin considerar la variabilidad espacial de los suelos. Este tipo de manejo conduce a la aplicación ineficiente de fertilizantes, incrementa las pérdidas de nutrientes por lixiviación y escorrentía, y acelera procesos de degradación del suelo, como la acidificación, disminución de la materia orgánica y reducción de la capacidad productiva a mediano plazo. La Estación Experimental Agraria (EEA) San Ramón se localiza en la región Selva Baja u Omagua, departamento de Loreto, a una altitud aproximada de 141 m s. n. m., y presenta un régimen climático caracterizado por precipitaciones anuales de hasta 2095 mm y temperaturas medias que oscilan entre 24 y 32 °C (Cruz-Luis et al., 2025). Desde el punto de vista edafológico, en la estación se distinguen dos tipos principales de suelos: al oeste, Cambisol dístrico y Acrisol háplico, y al noreste, Fluvisol éutrico y Gleysol éutrico, formados a partir de materiales aluviales recientes y antiguos (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). Las condiciones climáticas y edáficas de la zona imponen importantes limitaciones productivas, entre las que destacan la acidez del suelo, la lixiviación de nutrientes y la variabilidad en la disponibilidad de fósforo y bases de cambio. Estas condiciones reducen la eficiencia en el uso de fertilizantes y, en consecuencia, limitan el rendimiento de los cultivos. A ello se suma que el uso agropecuario predominante, con énfasis en frijol caupí, arroz, especies forestales y producción bovina, enfrenta desafíos asociados al manejo inadecuado de la fertilización y a la presión ejercida sobre suelos con distinta aptitud productiva. Frente a este escenario, es fundamental disponer de información detallada y actualizada sobre la fertilidad del suelo y su variación espacial en la EEA San Ramón. El análisis de esta variabilidad constituye una herramienta clave para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar la eficiencia en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). Asimismo, esta información permite orientar la investigación y la asistencia técnica hacia la implementación de prácticas de manejo más sostenibles en la Amazonía baja. El presente documento tiene como objetivo brindar lineamientos técnicos y herramientas prácticas para la evaluación de la fertilidad del suelo y su variación espacial en la Estación Experimental Agraria San Ramón, para apoyar a profesionales del sector agrario e investigadores en la toma de decisiones para el manejo eficiente del suelo. Asimismo, busca contribuir a la planificación agrícola y al fortalecimiento de sistemas productivos sostenibles, mediante el diagnóstico de las principales limitantes edáficas, la identificación de áreas con diferente aptitud productiva y la formulación de recomendaciones de manejo orientadas a optimizar el uso de insumos agrícolas, mejorar la productividad y conservar el recurso suelo en la estación.
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Donoso
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Quiñones Trejo, Robert Adrian; Samaniego Vivanco, Tomas Daniel; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
Diversos estudios han demostrado que la cartografía y la zonificación de suelos son herramientas clave para la gestión agrícola de precisión, ya que permiten orientar intervenciones más eficientes y sostenibles (Reza et al., 2017). Estas técnicas facilitan la identificación de gradientes espaciales y de focos de limitaciones edáficas, como salinidad, sodicidad, deficiencias nutricionales y restricciones asociadas al pH y la alcalinidad, y permiten traducir esta información en estrategias específicas de manejo del suelo. En concreto, esta información permite priorizar la aplicación de enmiendas orgánicas en zonas críticas, realizar correcciones químicas localizadas, implementar esquemas de fertilización de dosis variable y diseñar prácticas de manejo de la humedad adaptadas a las condiciones específicas de cada sector (Heuvelink et al., 2022; Quispe et al., 2024). De esta forma, es posible reducir aplicaciones de fertilizante innecesarias, mitigar los riesgos de degradación y mejorar la productividad agrícola. Asimismo, la zonificación facilita el establecimiento de redes de monitoreo que evalúen la efectividad de las prácticas agronómicas y anticipen cambios en la calidad del suelo, brindando una base técnica para la toma de decisiones de manejo a mediano y largo plazo. La cartografía y las técnicas modernas de mapeo del suelo son aplicables a un sinnúmero de contextos agrícolas. En particular, la Estación Experimental Agraria Donoso presenta condiciones edáficas y climáticas complejas que condicionan la productividad de los cultivos. Los suelos predominantes en la estación son Fluvisoles y Regosoles éutricos, formados a partir de materiales fluviales recientes (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996), en un contexto de clima árido, baja precipitación y temperaturas moderadas a cálidas (Cruz-Luis et al., 2025). Estas características predisponen a los cultivos a limitantes recurrentes de fertilidad. Por ejemplo, la escasa materia orgánica reduce la capacidad de retención de humedad y nutrientes; el pH alcalino y la presencia de carbonatos restringen la disponibilidad de fósforo y micronutrientes; la textura predominantemente arenosa incrementa las pérdidas por lixiviación; y la presencia de focos de salinidad y sodicidad comprometen la estabilidad física y química del suelo. En conjunto, estos factores sumados a esquemas de fertilización generalizados disminuyen la eficiencia de los insumos agrícolas y elevan el riesgo de degradación de los suelos. El presente documento tiene como objetivo proporcionar lineamientos técnicos para la evaluación y el manejo de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Donoso, a partir del análisis de su variación espacial. Para ello, se establece como propósito diagnosticar el estado actual de la fertilidad del suelo e identificar sus principales limitantes, elaborar mapas de variabilidad espacial de las propiedades edáficas, y orientar la toma de decisiones para el manejo diferenciado del suelo, mediante recomendaciones prácticas que permitan optimizar el uso de insumos agrícolas, mejorar la eficiencia productiva y promover la sostenibilidad de los sistemas agrícolas de la estación.
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Moquegua
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Aguilar Chuquitarqui, Eyner Marconi; Layme Quispe, Susy Paola; Copa Vizcarra, Sergio Waldyr; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
El suelo constituye la base fundamental de la producción agrícola, dado que proporciona el soporte físico y los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos (Labrador, 2008). Su adecuada gestión permite sostener la productividad, conservar los recursos naturales y la seguridad alimentaria de las poblaciones (Burbano-Orjuela, 2016). Sin embargo, la fertilidad del suelo representa un factor limitante en muchas regiones del país, ya que condiciona la disponibilidad de nutrientes y la capacidad de respuesta de los cultivos a las prácticas de manejo. En Moquegua, uno de los principales problemas está asociado al uso de esquemas de fertilización generalizados y sin considerar la variabilidad espacial de los suelos. Este tipo de manejo conduce a la aplicación ineficiente de fertilizantes, incrementa las pérdidas de nutrientes por lixiviación y escorrentía, y acelera procesos de degradación del suelo, como la acidificación, disminución de la materia orgánica y reducción de la capacidad productiva a mediano plazo. La Estación Experimental Agraria (EEA) Moquegua se ubica en la región Yunga, a 1260 m s. n. m., con una precipitación media anual de apenas 20 mm y temperaturas que oscilan entre 12 y 25 °C (Cruz-Luis et al., 2023). Desde el punto de vista edafológico, en la estación se distinguen dos tipos principales de suelos: Fluvisoles y Regosoles éutricos, desarrollados a partir de sedimentos fluviales recientes, lo que les confiere una morfología estratificada de horizontes (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). En esta zona, se generan limitaciones productivas debido a las condiciones climáticas y edáficas, entre ellas el bajo contenido de materia orgánica, pH ligeramente alcalino con presencia de carbonatos, alta variabilidad espacial de macronutrientes y, en determinados sectores, acumulación de sales que compromete la estabilidad física y química del suelo. A ello, se suma que el uso agrícola predominante, con énfasis en maíz, palto, alfalfa, entre otros, enfrenta desafíos relacionados con el manejo inadecuado de fertilización y la presión sobre suelos de distinta calidad productiva. Frente a este escenario, es fundamental contar con información detallada y actualizada sobre la fertilidad y la variación espacial de los suelos de la EEA Moquegua. El análisis de dicha variabilidad constituye una herramienta clave para identificar zonas con potencial productivo diferenciado y mejorar la eficiencia en el uso de insumos agrícolas (Reza et al., 2017). Esto ayuda a orientar la investigación y asistencia técnica hacia prácticas de manejo más sostenibles en la región Moquegua. En este contexto, el presente documento tiene como objetivo evaluar la fertilidad y la variación espacial de los suelos en la EEA Moquegua, generando información técnica que contribuya a la planificación agrícola y al fortalecimiento de los sistemas productivos de la región. Los objetivos incluyen diagnosticar el estado actual de la fertilidad del suelo, identificar sus principales limitantes, elaborar mapas de variabilidad espacial de propiedades edáficas y recomendar estrategias de manejo orientadas a optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas, incrementar la productividad y reforzar la sostenibilidad de los sistemas productivos de la estación.
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA El Porvenir
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Reginaldo Quispe, Ricky Rodny; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Díaz Chuquizuta, Henry; Vallejos Torres, Geomar; Ascencio Sanchez, Moises Leonardo; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
La degradación del suelo en la región tropical es una de las mayores amenazas para la sostenibilidad de las actividades agrícolas y la producción de alimentos. Este fenómeno se ve intensificado por actividades como el sobrepastoreo y otras prácticas agrícolas inadecuadas (de Valença, 2017), y la aceleración del cambio climático (Coaguila et al., 2025; Correa et al., 2016). En la región amazónica se observa una pérdida acelerada de cobertura vegetal, asociada a la tala ilegal, la agricultura migratoria y diversos factores socioeconómicos (Puertas et al., 2008, citando a Iturregui, 2007; Palm et al., 2005). Estudios recientes indican que los departamentos más afectados por esta pérdida son San Martín (19.42 %), seguido de Loreto (14.68 %) y Amazonas (12.30 %), pese a su elevada biodiversidad (Rojas-Briceño et al., 2019, citando a Ministerio del Ambiente, 2009, 2015; Llactayo, 2016). La reducción de la cobertura vegetal ha desencadenado procesos de degradación edáfica, evidenciados por el deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Puertas et al., 2008). En este contexto, el monitoreo de la fertilidad se vuelve indispensable para la planificación y gestión sostenible de la producción agrícola, así como para la corrección oportuna de deficiencias o excesos en los parámetros edáficos. En este contexto, la falta de herramientas técnicas que permitan una interpretación espacial precisa de las propiedades fisicoquímicas del suelo limita la toma de decisiones en el manejo de la fertilización de los cultivos. Frente a esta problemática, se dispone de herramientas modernas como la interpolación kriging, el índice de Moran y el análisis de variogramas. Estas técnicas permiten diseñar estrategias de fertilización diferenciadas por zonas, lo que contribuye a mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes y a conservar la salud del suelo a largo plazo (Culman et al., 2021; Chinea-Horta y Rodríguez-Izquierdo, 2021). El presente documento tiene como objetivo integrar la interpretación y el análisis geoestadístico de las propiedades fisicoquímicas del suelo en la EEA El Porvenir, así como presentar mapas de variabilidad espacial que orienten la aplicación de enmiendas y fertilizantes para corregir desequilibrios nutricionales, y promover la mejora de la fertilidad química del suelo.
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Baños del Inca
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Chávez Collantes, Azucena; Ureta Sierra, Cledy; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis, Juancarlos Alejandro
Los suelos de la selva alta peruana presentan condiciones edáficas particulares, que derivan de su origen geológico, el régimen climático húmedo y la intensa dinámica de lixiviación de nutrientes. Dichas condiciones, generan procesos de acidificación, pérdida de bases de cambio y heterogeneidad en la fertilidad de los suelos, lo que limita la sostenibilidad de los sistemas agrícolas si no se implementan prácticas de manejo adecuadas (Solórzano et al., 2025). En particular, en la Estación Experimental Agraria (EEA) Pichanaki predominan suelos Leptosol, Cambisol y Regosol éutricos en la sede principal, mientras que en el anexo se distinguen Cambisol dístrico y Alisol háplico (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). Asimismo, el clima se caracteriza por precipitaciones cercanas a 2000 mm anuales y temperaturas medias de 18 a 24 °C (Cruz-Luis et al., 2025). Estas condiciones confieren a los suelos de la estación características como acidez elevada, baja capacidad de intercambio catiónico efectiva y concentraciones limitadas de calcio, magnesio y potasio, lo que restringe la saturación de bases y acentúa la toxicidad del aluminio en la rizosfera (Quispe et al., 2025). Además, estos suelos ácidos muestran contenidos reducidos de fósforo disponible y materia orgánica, propiedades clave para la sostenibilidad edáfica en ambientes tropicales (Quispe et al., 2025). La combinación de acidez, deficiencia de nutrientes y alta lixiviación derivada de las lluvias intensas contribuye a la degradación química del suelo y limita la eficiencia del uso de fertilizantes (Sitthaphanit et al., 2009). Dichas limitaciones repercuten directamente en los cultivos estratégicos de la región, como el café, cacao y especies forestales, cuya productividad depende de estrategias de fertilización y encalado adaptadas a la variabilidad espacial de las propiedades edáficas. En función de las características particulares que presentan los suelos de la Estación Experimental Agraria Pichanaki, la evidencia científica señala la necesidad de aplicar una estrategia integral de manejo del suelo. Esta estrategia debe incluir la caracterización y elaboración de mapas de la variabilidad espacial de las propiedades físicas y químicas del suelo mediante herramientas de geoestadística y mapeo digital; la identificación de los principales factores limitantes de la fertilidad, como el pH, la acidez intercambiable, el fósforo, las bases de cambio y la materia orgánica; así como el diseño de prácticas de manejo diferenciadas según zonas, tales como el encalado variable, la aplicación localizada de enmiendas orgánicas y la fertilización específica. La implementación de estas prácticas permitirá un uso más eficiente de los insumos agrícolas, el incremento de la productividad y una mejor resiliencia del suelo frente a la degradación (Heuvelink y Webster, 2022; McBratney et al., 2003; Lowenberg-DeBoer y Erickson, 2019). En ese sentido, el presente documento tiene como objetivo brindar los lineamientos técnicos y prácticos para el diagnóstico, la zonificación y el manejo diferenciado de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Pichanaki, considerando la variabilidad espacial de sus propiedades edáficas, para optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas, mejorar la productividad de los cultivos y fortalecer la sostenibilidad y resiliencia de los suelos en condiciones de selva alta
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Variación espacial de la fertilidad del suelo en la EEA Pichanaki
(Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), 2026-02-27) Quispe Matos, Kenyi Rolando; Carbajal Llosa, Carlos Miguel; Mejia Maita, Sharon Yahaira; Arroyo Isuiza, Rosa Karen; Fernandez Puquio, Albert Einstein; Romero Chávez, Lorena Estefani; Chuchon Remon, Rodolfo Juan; Cunyas Camayo, Joseph Michael; Granados Dominguez, Nene Nehemias; Solórzano Acosta, Richard Andi; Cruz Luis , Juancarlos Alejandro
Los suelos de la selva alta peruana presentan condiciones edáficas particulares, que derivan de su origen geológico, el régimen climático húmedo y la intensa dinámica de lixiviación de nutrientes. Dichas condiciones, generan procesos de acidificación, pérdida de bases de cambio y heterogeneidad en la fertilidad de los suelos, lo que limita la sostenibilidad de los sistemas agrícolas si no se implementan prácticas de manejo adecuadas (Solórzano et al., 2025). En particular, en la Estación Experimental Agraria (EEA) Pichanaki predominan suelos Leptosol, Cambisol y Regosol éutricos en la sede principal, mientras que en el anexo se distinguen Cambisol dístrico y Alisol háplico (Instituto Nacional de Recursos Naturales [INRENA], 1996). Asimismo, el clima se caracteriza por precipitaciones cercanas a 2000 mm anuales y temperaturas medias de 18 a 24 °C (Cruz-Luis et al., 2025). Estas condiciones confieren a los suelos de la estación características como acidez elevada, baja capacidad de intercambio catiónico efectiva y concentraciones limitadas de calcio, magnesio y potasio, lo que restringe la saturación de bases y acentúa la toxicidad del aluminio en la rizosfera (Quispe et al., 2025). Además, estos suelos ácidos muestran contenidos reducidos de fósforo disponible y materia orgánica, propiedades clave para la sostenibilidad edáfica en ambientes tropicales (Quispe et al., 2025). La combinación de acidez, deficiencia de nutrientes y alta lixiviación derivada de las lluvias intensas contribuye a la degradación química del suelo y limita la eficiencia del uso de fertilizantes (Sitthaphanit et al., 2009). Dichas limitaciones repercuten directamente en los cultivos estratégicos de la región, como el café, cacao y especies forestales, cuya productividad depende de estrategias de fertilización y encalado adaptadas a la variabilidad espacial de las propiedades edáficas. En función de las características particulares que presentan los suelos de la Estación Experimental Agraria Pichanaki, la evidencia científica señala la necesidad de aplicar una estrategia integral de manejo del suelo. Esta estrategia debe incluir la caracterización y elaboración de mapas de la variabilidad espacial de las propiedades físicas y químicas del suelo mediante herramientas de geoestadística y mapeo digital; la identificación de los principales factores limitantes de la fertilidad, como el pH, la acidez intercambiable, el fósforo, las bases de cambio y la materia orgánica; así como el diseño de prácticas de manejo diferenciadas según zonas, tales como el encalado variable, la aplicación localizada de enmiendas orgánicas y la fertilización específica. La implementación de estas prácticas permitirá un uso más eficiente de los insumos agrícolas, el incremento de la productividad y una mejor resiliencia del suelo frente a la degradación (Heuvelink y Webster, 2022; McBratney et al., 2003; Lowenberg-DeBoer y Erickson, 2019). En ese sentido, el presente documento tiene como objetivo brindar los lineamientos técnicos y prácticos para el diagnóstico, la zonificación y el manejo diferenciado de la fertilidad del suelo en la Estación Experimental Agraria Pichanaki, considerando la variabilidad espacial de sus propiedades edáficas, para optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas, mejorar la productividad de los cultivos y fortalecer la sostenibilidad y resiliencia de los suelos en condiciones de selva alta

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